Después de un año sabático regreso en abril con el tradicional bailando y termino siendo el programa de mayor rating de la televisión argentina. Ya no quedan dudas, el producto no importa, la estrella es Tinelli.
Enrique Pinti alguna vez inmortalizó la canción de Los Artistas. En su letra habla de las cosas que pasan en la vida y siempre quedan ellos, los artistas, los que resisten a todo y perduran. Esta bien podría ser una gran pintura de la vida televisiva de Marcelo Tinelli.

Es que el rey del rating otra vez lo volvió a hacer. Este 2014 marcó su regreso a la pantalla, luego de un largo año y medio de ausencia, y lo hizo con la misma fórmula con la que lleva ya casi una década en lo más alto de las preferencias.

El Bailando este año volvió a ser el programa más visto, Tinelli tuvo el pico de rating más alto (exceptuando los partidos de Argentina en el Mundial) y mañana volverá a cerrar una temporada brillante con la base de siempre.

Escándalos, peleas, algo de baile y la impronta del mejor conductor de las últimas décadas, alcanzan para que nadie se le pueda poner a la par. Pero este año además Tinelli tuvo un salto de calidad a nivel personal.

Ese año y medio de ausencia, le potenció otras actividades que no dejó de lado más allá del regreso a su casa, la TV. Tinelli fue padre a los 54 años, puso de pie a su querido San Lorenzo y fue pieza clave para lograr la primera Copa Libertadores, invirtió 15 millones de dólares en una bodega, fue declarado personalidad destacada de la cultura, tomó la jefatura de prensa de la AFA, corrió la maratón en honor a su padre y vendió la productora Ideas del Sur en una cifra millonaria en dólares.

Un año a puro vértigo, un año que terminó por confirmar que la historia en la televisión moderna podrá escribir cientos de páginas, pero la tapa y las páginas centrales, deberán estar reservadas para el mejor: Marcelo Hugo Tinelli.

El lunes 28 de abril y luego de 439 días Marcelo Tinelli reapareció en la pantalla de El Trece y esa noche tuvo picos de 33 puntos y mostró que la espera había generado ansiedad en la gente. La idea era hacer un Bailando "diferente" y en toda la previa la producción se encargó de eso. Por eso incorporaron varias parejas denominadas "virtuosas" y dejaron de lado a algún que otro mediático. Los programas se fueron sucediendo y la pelea con Avenida Brasil fue dura. Por primera vez Tinelli sentía la presión de un "tanque" y en varias jornadas perdió en rating. El Mundial fue otra piedra en el camino del programa que llegó a quedar en el tercer lugar de preferencia y muchos empezaron a hablar de un ciclo ya terminado.

Pero Tinelli todo lo puede, pocos entienden tanto el juego de la televisión y por eso el "baile" una vez más le empezó a dejar lugar a los cruces, se sumaron a la pista participantes como la griega Xipolitakis, apareció un Pachano más picante, Moria se instaló con sus peleas eternas y Polino peló su lengua filosa más filosa que nunca. Tinelli volvió a tomar el protagonismo y se puso el programa sobre sus hombros.

Jugó al basquet, se puso tacos y pelucas, sumó a personajes como el Cuba y Lizy Tagliani, se despachó con ritmos nunca antes bailados y hasta regresó a los 90 y comió alfajores en vivo como en las épocas de VideoMatch. Los números fueron creciendo y en la competencia directa con la ficción de Telefé la brecha se amplió a veces hasta más de diez puntos. Así confirmó su liderazgo y llega a una final mañana que seguramente marcará números que solamente él puede hacer en esta nueva televisión nacional.

Pero no sólo a nivel profesional Tinelli tuvo un 2014 brillante. Este año cumplió con un sueño postergado por siempre de conquistar la Copa Libertadores con San Lorenzo. En el Nuevo Gasómetro dio la vuelta junto a su hijo Francisco y como vicepresidente en ejercicio entró en la historia grande del club de sus amores.

Guillermina Valdés le dio su quinto hijo y cuando pensaba más en ser abuelo, otra vez volvió a cambiar pañales y a disfrutar de la paternidad. Se relajó y ya no es el dueño de Ideas del Sur ya que le vendió la mayoría de las acciones al grupo Indalo y hoy es un empleado más, con privilegios, es cierto, de una empresa de medios. Su vida ya nunca volverá a ser la de antes, este 2014 lo cambió para siempre y es por eso que cuando mañana a la noche diga su clásico "chau, chau, chau", nadie sabrá cuándo volverá a decir: "Buenas noches, América". Aún no definió la pantalla que lo tendrá en 2015, mucho menos el mes de su vuelta. Lo único que tiene en claro es que cuando eso suceda, volverá a ser el rey...

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