La protagonista de Game of Thrones aseguró que muchas jóvenes actrices debían aceptar escenas de sexo y desnudos para acceder a determinados papeles y repasó experiencias que marcaron su carrera.
Lena Headey volvió a hablar sobre las situaciones que atravesó a lo largo de su carrera en la industria audiovisual y afirmó que, cuando comenzó a trabajar, existían "ritos de iniciación" para muchas actrices jóvenes. Sus declaraciones surgieron durante una entrevista con The Telegraph, en la que además presentó Intimacy, un radioteatro para la BBC escrito, dirigido y protagonizado por ella.
La producción sigue la historia de una coordinadora de intimidad que debe enfrentar problemas económicos, conflictos familiares y el reencuentro con un director que la acosó. Según explicó la actriz, el proyecto toma como punto de partida experiencias que conoció durante más de 30 años de trabajo.
Headey sostuvo que, al inicio de su carrera, determinadas exigencias eran habituales para muchas intérpretes. "Cuando empecé, había un rito de iniciación por el que todas las jóvenes actrices tenían que pasar, que normalmente implicaba besarse, enamorarse, tener sexo y enseñar los pechos. Los llamaban papeles de ingenua para que sonara mejor".
También señaló que, aunque la industria cambió en algunos aspectos, todavía existen situaciones que la preocupan durante los rodajes, "Incluso hoy en día podés estar en un set donde a nadie le importan realmente los actores".
La actriz agregó que actualmente, con más de 50 años, siente que puede establecer límites con mayor facilidad que en sus primeros años de carrera.
Headey también recordó la decisión de utilizar una doble de cuerpo durante la escena conocida como la "caminata de la vergüenza" en Game of Thrones. Explicó que la elección respondió a una necesidad personal y emocional, y que la reacción de parte del público la sorprendió.
"No habría sido capaz de hacer la parte emocional del trabajo; habría estado totalmente a la defensiva".
Durante la entrevista, la actriz volvió a mencionar un episodio ocurrido en 2005 con el productor Harvey Weinstein, a quien ya había denunciado públicamente en 2017. Según relató, intentó llevarla a una habitación de hotel con el argumento de revisar un guion y luego le pidió que no hablara de lo ocurrido.
"Me dijo: 'No le cuentes esto a nadie, ni a tu representante ni a tu agente'. Luego me subí a mi auto y lloré".
Más allá de ese caso puntual, Headey afirmó que su crítica apunta al funcionamiento de la industria y cuestionó la protección que, según su mirada, reciben algunas personas con posiciones de poder.
Al mismo tiempo, destacó que observa un cambio en las nuevas generaciones de actrices y expresó su expectativa de que puedan desenvolverse en un entorno con mayores herramientas para establecer límites.
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