Por estos días, la sentencia que sale de cualquier boca es que el Superclásico del Siglo, tan mentado, no estuvo a la altura de algún bla blá inobjetable y que Boca y River –uno de los dos jugará el Mundial de Clubes- desperdiciaron la oportunidad que ahora se tironean en un escritorio. La noche previa a la reunión que a media mañana tendrá sentados a los presidentes de los clubes finalistas, Conmebol publicó un comunicado en que su presidente, Alejandro Domínguez, confirma su deseo de evitar que un fallo defina al campeón de la Copa Libertadores, pero también dejó algunas reflexiones de dudosas intenciones y otras que no resisten el contraste con las acciones cotidianas.
“Hago un llamado a los dirigentes de River Plate y Boca Juniors, a que entiendan que la responsabilidad que tienen en sus manos va mucho más allá de solamente defender sus colores y los intereses de sus socios”, insta Domínguez en un párrafo ¿Y los intereses de quién deben defender? Porque si lo que espera es que velen por los del negocio, lo que debe proponer es una reunión de consorcio.
Las reglas son claras y la firmeza con que Conmebol castiga a quienes las trasgreden es invariable. O que lo contradiga Marcelo Gallardo, quien por una media falta estuvo a punto de llevar una tobillera como la que tiene José Luis Meizsner, un cuadro de la vieja guardia del fútbol Sudamericano.
El mismo pedido a Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio, se lo hace al periodismo. “Lo mismo –dice- va para los medios de comunicación, a quienes pido respeto, ecuanimidad y perspectiva en la cobertura para informar correctamente al público, relatar los hechos, combatir la desinformación y desenmascarar las visiones interesadas y las percepciones erróneas”, dice. Bueno, Domínguez puede pedirle a aquellos en los que deposita el contacto mediático que atiendan su labor. Tal vez se ahorraba un párrafo impublicable.
- Reunión clave en la sede de Conmebol para definir la Final de la Libertadores
En su escrito, Domínguez asegura haber “emitido alertas a los responsables de seguridad” (SIC) y asegura categóricamente que “fallaron los protocolos” de Seguridad y que “las autoridades no estuvieron a la altura de las circunstancias”.
“Ahora, lo que les queda es accionar inmediatamente para identificar, capturar y aplicar el rigor de la justicia a quienes causaron tanto daño”, pontifica luego.
El escritorio que tiene en vilo al país, tiene sillón que viene con el juego. Su dueño también tiene entonces la oportunidad de conocer si está a su altura. Lo que resuelva, marcará el rumbo. El fútbol sudamericano está a punto de saber si corre mojón para atrás o para adelante. Hasta el momento, se sabe que hacer jugar a un futbolista flojo de papeles puede salir bien o mal o que permitirle a un imbécil que tire gas pimienta a los jugadores, te saca de la competencia, pero no pasa demasiado a nivel sanción.
Si Domínguez asegura que “el sábado 24 de noviembre será recordado en la historia del fútbol mundial por todas las razones equivocadas”, probablemente querrá que el 27 de noviembre sea evocado cómo el de las razones acertadas. Así, además, se develará el misterio: cuán malo puede ser el castigo para el club cuyos simpatizantes atacan a la delegación del equipo rival antes de que lleguen al estadio.
comentar