Pensar que Darío Benedetto estuvo a punto de dejar el fútbol después del dolor que le generó a los 12 años la pérdida de su mamá, esa que lo acompañaba en todas desde los torneos bonaerenses en zona sur y que hoy desde el cielo sigue abrazando cada festejo que le dedica su hijo.
Pero el Pipa no se resignó, y llegó a lo más alto. Después de acumular experiencia y perfeccionarse a lo largo de los años en Arsenal, Defensa, Gimnasia y Tiro, Tijuana, América de México, Benedetto hoy está como siempre quiso estar.
Juega en el Boca que tanto ama y al que lleva tatuado en la piel; fue goleador en el título de 2016 con 21 tantos y es actual artillero de la Superliga con 8 gritos sobre 7 partidos; cumplió el deseo de estar en la Selección y dejó abierta la puerta para ir al Mundial de Rusia. Pero estos no son todos los logros que obtuvo el 9 de oro de Boca desde pisó la Ribera.
Por este presente futbolístico con una catarata de goles que no tiene precedente (hizo 33 en los 40 partidos que jugó con la camiseta xeneize) y su personalidad seria, trabajadora y de perfil bajo, convirtió en un referente fuerte, de mucho peso, en el plantel que conduce Guillermo Barros Schelotto.
A pesar del poco tiempo que tiene en Boca, ya es un referente entre sus compañeros por su compañerismo, por su entusiasmo para desarrollar las actividades y la alegría que luce siempre en cada entrenamiento en Casa Amarilla o en las concentraciones o en el vestuario.
Tiene esa capacidad de ser serio y aplicado a la hora del trabajo y de afrontar los compromisos, y "jodón" cuando el momento lo amerita, como cuando se puso en la piel de los arqueros a los que siempre liquida, se calzó los guantes y mostró sus dotes bajo los tres palos. O cuando toma la batuta en el vestuario y se convierte en uno de los DJ del plantel.
El buen clima y trato que tiene con sus compañeros se prolonga hasta Guillermo. El Pipa hoy es uno de los futbolistas del plantel de Boca -junto a Fernando Gago y Pablo Pérez- que más habla con el Mellizo Barros Schelotto en el día a día.
Darío Benedetto no paró de generar "romances" en todos los ámbitos del club. Así como pasó en el plantel y en el cuerpo técnico que encabeza Guillermo, también con la gente.
Al comienzo le costó meterse en el corazón del hincha xeneize, pero una vez que se desató y pudo desplegar todo su potencial en las áreas, el 9 de oro del equipo del Mellizo enamoró a todos.
El Pipa aparece en escena, y causa revuelo general. Hoy, no hay un hincha de Boca que no lo quiera, que no lo admire por lo que le viene dando al club y que no se vuelva loco cuando lo ve cerca. Los goles y el trabajo parieron al nuevo referente, al nuevo ídolo del mundo Boca.
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