Gimnasia había logrado el empate y ya merodeaba el segundo gol ante Central Córdoba de Santiago del Estero. Erik Ramírez tuvo una chance clara y falló. Y Diego Maradona, que siempre lo vive a full, se vio traicionado por un rapto de emoción.
El DT del Lobo se agarró la cabeza inclinándose para atrás como gesto de lamento. Pero lo hizo con tanta fuerza que se cayó al suelo. Enseguida fue auxiliado por sus colaboradores y continuó viendo normalmente el partido.
Un rato después, cuando Gimnasia ya había logrado la victoria que rompió el maleficio en su estadio, Diego se emocionó hasta las lágrimas y descargó ante los micrófonos.
comentar