La alarma sonó bien fuerte este martes por la mañana y en horas de la tarde confirmó la peor noticia. El mediocampista de Boca, Fernando Gago, sintió un pinchazo en su rodilla durante las tareas de fútbol en espacios reducidos en la misma zona de la operación, tuvo que abandonar la práctica y lo mandaron a realizarse estudios para conocer el grado de la nueva lesión, tras la ruptura del ligamento cruzado anterior y lateral interno de la rodilla derecha.
Tras las evaluaciones médicos, el resultado de las mismas arrojó que el volante sufrió un desprendimiento de una adherencia del ligamento y por ello, el futbolista deberá postergar su ansiado retorno a las canchas, incluyendo una hipotética participación en el Mundial Rusia 2018 con la selección argentina y la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Pintita, atravesaba el quinto mes de recuperación -pautada entre 6 y 8 meses- y se encontraba trabajando con normalidad junto al resto de sus compañeros y muy ilusionado con ponerse rápidamente a las órdenes del cuerpo técnico que encabeza Guillermo Barros Schelotto.
Claro está, ahora el interrogante lógico que surge es: ¿hizo bien el cuerpo técnico y médico en darle vía libre al jugador con tan poco tiempo desde la operación? ¿cuánto influyó la presión del propio Gago por sus ganas de volver para ponerse a tono de cara a Rusia 2018?
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