Todo le salió bien a Marcelo Gallardo. Anticipó el partido en su cabeza, planificó, armó un equipo con dos laterales pibes que parecen veteranos de copa, puso un cuadrado de volantes que se multiplicaron, tomaron el control de la zona y anularon por completo las cartas del rival y hasta, en medio de un juego cerrado, hizo una lectura correcta y mandó a escena a un Nicolás De la Cruz decisivo a la hora de limpiar, con un simple toque de primera, el nacimiento de la jugada del gol que marcó la diferencia.
Otra vez el entrenador más ganador de la historia de River tuvo mucho que ver con un triunfo clave de su equipo.
“Se dio como era previsible. Un partido muy cerrado en el que nosotros tuvimos la posesión, la idea y las ganas de atacar y rescato la paciencia que tuvo el equipo para buscar el gol. Lanús mostró una defensa muy cerrada, jugó con la posibilidad de algún contra, que se dio a través de una corrida en el primer tiempo, pero casi no sufrimos defensivamente”, dijo Gallardo.
Después el técnico agregó que “fue un partido muy de semifinal de copa entre dos rivales argentinos que se conocen mucho y tuvimos que trabajarlo de punta a punta. Fuimos más y nos llevamos a la cancha de Lanús una pequeña diferencia. ¿El cero en nuestro arco? Sirve porque si conseguimos marcar un gol de visitante, somos un equipo que habitualmente metemos goles en esta condición, podemos complicarle aún más las cosas a Lanús”.
Por último, el Muñeco remarcó que “el martes próximo intentaremos plantear el partido de igual a igual porque no sabemos especular ni defendernos. Vamos a tener que ser muy inteligentes porque la diferencia es corta y no te garantiza nada”.
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