El 26 de julio de 2014, Marcelo Gallardo debutaba como DT de River ante Ferro por Copa Argentina. El sello del partido definitorio ya de arranque lo marcaría a fuego. Si bien aquel equipo que puso y que ganó por penales tuvo varios suplentes, la idea de sacar un plus en los juegos donde se define continuidad o adiós empezó a gestarse ese día. Mañana, cuando juegue ante Atlanta, habrán pasado 1180 días. En todo este tiempo habrán sido 37 los cruces por los porotos directos y cuando termine octubre el número subirá a 38, ya que la semifinal ante Lanús está a la vuelta de la esquina. "El hábito hace al monje", dice el refrán y haber jugado casi un cruce definitorio cada 31 días en tan poco tiempo no puede ser sólo una estadística.
Además de mostrar triunfos, esa marca ofrece argumentos de carácter ganador y copero que ahora va a necesitar para poder sostener el rol que supo conseguir. Repasemos.
Las cifras del Muñeco en duelos definitivos son impresionantes: de 36 cruces eliminatorios ganó 29, de los cuales, en copas internacionales, superó 17 de 20 con una efectividad de 85 por ciento. Mientras que en Copa Argentina, la temporada pasada —la única vez que se dedicó a ganarla— la consiguió porque la necesitaba para disputar la Copa Liberadores.
Evidentemente, los mano a mano son el fuerte de este equipo y el repaso lo confirma. De los primeros 20 que jugó en un año y medio de gestión y que culminó con aquella final ante Barcelona, perdió sólo con Huracán 2 veces, Central 1, y la mencionada contra Barcelona. En la segunda etapa, que comprendió el siguiente año y medio, la medida de efectividad creció pues de los 16 cruces que jugó sólo perdió 2; Independiente del Valle por la Copa Libertadores 2016 y Lanús en la Supercopa que se jugó en febrero.
Si se tienen en cuenta los partidos (en los torneos sudamericanos los cruces son ida y vuelta), en total son 53 encuentros disputados donde cosechó 33 victorias, 9 empates y 10 derrotas, una de ellas en los penales ante Rosario Central por la Copa Argentina 2014.
River va a jugar mañana ante Atlanta un partido definitivo, esta vez por Copa Argentina, y la semana que viene otros dos por las semifinales de la Copa Libertadores. Si pasa ambas fases llegará a fin de año con el sello intacto de la gestión Gallardo: estar permanentemente peleando por algo.
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