Gimnasia arrancó tarde el partido y lo pagó con la eliminación en la Copa Sudamericana, porque Ponte Preta pegó un golpe de nocaut con el cabezazo de Elton, y al Lobo no le alcanzó con el empate de Rinaudo ni con las ganas que mostró en el complemento. Encima, ahora, debe afrontar otro gran examen, con el clásico frente a Estudiantes.
Al equipo de Alfaro le costó hacer pie en el encuentro. Porque arrancó con una marcha menos, como especulando, pese a que no tenía demasiado margen, con el empate sin goles en Brasil. Y por eso, su prioridad pasó por mantener el orden, sin demasiadas aventuras a la hora de proyectar el juego ofensivo. Y viendo esa actitud en el Lobo, Ponte Preta, sin que le sobre demasiado, tomó coraje y lanzó en el primer tramo del encuentro a sus volantes para darle mayor respaldo a los movimientos de sus atacantes.
Primero avisó la visita con un desborde de Ravanelli, que Yuri supo aguantar en el área, pero después Clayson, que llegaba solo desde atrás, no supo usufructuar la situación y su remate se fue junto al palo derecho.
Y un ratito después, Ravanelli ejecutó un tiro libre desde la derecha, Rinaudo perdió la marca y Elton la mandó de cabeza al fondo del arco.
Esa circunstancia despertó a Gimnasia. Ahí empezó otro partido. Con un ritmo renovado. Y el Lobo abandonó su pasividad y salió a comerse crudo a su rival, con un premio que llegó rápidamente, porque tres minutos después del tanto de Elton, Rinaudo capturó un rebote a la salida de un tiro de esquina, y se tomó revancha con un derechazo que dejó inmóvil a Aranha.
Entonces, el escenario se mantuvo con esos nuevos parámetros. Gimnasia, tratando de volcar todas sus ambiciones sobre el arco de Ponte Preta, mientras que los brasileños hacían lo que podían, que no era demasiado, para mantener la ventaja del gol de visitante, y el juego lejos de Aranha, que sobre el final del primer tiempo le sacó un cabezazo a Alemán que tenía destino de gol.
En el segundo tiempo, se dividieron claramente los papeles. Gimnasia, a todo o nada, en busca del gol que le brindara la clasificación. Y Ponte Preta, esperando el paso del tiempo, sin gastar demasiadas energías en el contraataque. Lo tuvo Contín, después de un centro desde la izquierda, y Aranha le tapó un zurdazo a Ibáñez. Luego, el uno sacó chapa de figura en un mano a mano con Oreja.
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