Pasó desapercibido. Mauro Icardi tuvo su chance en la Selección Argentina y pudo hacer muy poco. La falta de profundidad de los dirigidos por Jorge Sampaoli hizo que el delantero no quede nunca en posición de gol y termine entrando muy poco en juego. Lo hizo todo el partido y, pese a haber sido la única referencia en el área rival, no puso nunca en apuros a los Charrúas.
El clamor popular lo venía pidiendo hacía muchísimo tiempo. Ya sin ganas de seguir viendo con la ‘9’ de la albiceleste a delanteros como Gonzalo Higuaín o Sergio Agüero, un país entero empezó a preguntarse por el rosarino, que hace ya varios años la viene rompiendo en el tan competitivo fútbol italiano, no tenía su oportunidad. Y como ningún técnico pudo entregar una explicación convincente como para responder ese interrogante, comenzó a edificarse el famoso mito de “el grupo no lo quiere porque es mediático”.
El arribo de Sampaoli al seleccionado tiró por la borda cualquier suposición extrafutbolística y ayer, en Montevideo, el punta del Inter tuvo su bautismo desde el minuto inicial en un partido de Eliminatorias Sudamericanas. Vivió su noche especial y, como no podía ser de otra manera, tuvo en la tribuna a su ‘fan’ número 1: Wanda Nara.
Su mujer y representante siguió bien de cerca a Mauro junto a uno de sus hijos y a Zaira, su hermana, que la acompañó en un momento tan deseado por la familia.
Su primer tiempo fue de la mano con la del resto de sus compañeros. Entró en la misma confusión y, prácticamente, no entró en contacto con la pelota. No hubo asociación ni con Lionel Messi ni con Paulo Dybala y, las pocas veces que entró en juego, fue para rechazar dos pelotas defensivas, a la salida de sendos tiros de esquina del elenco local.
La poca profundidad del elenco Nacional, indudablemente, le terminó jugando una mala pasada. Porque la desesperación por no poder encajar en el andamiaje del equipo, lo hizo perderse los marcadores centrales, Diego Godín y José María Giménez, quienes no le dieron centímetros como para poder generarse su espacio dentro del área, el sector en el que más cómodo se siente.
En el complemento, más precisamente a los cuatro minutos, llegó su primer remate al arco. Recibió sobre la derecha de Messi y sacó un derechazo, con poco ángulo, que terminó siendo controlado sin problemas por Fernando Muslera.
La chance más concreta de gol que tuvo fue a 10 del cierre. Luego de un centro bajo desde el sector izquierdo de Javier Pastore, Icardi, que estaba bien ubicado, intentó girar dentro del área y cayó simulando una supuesta infracción de Godín. Pero Víctor Carrillo, el encargado de impartir justicia, no compró.
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