El mediocampista del Xeneize salió abrazado al presidente y con risas cómplices después de lo que fue el polémico empate en la Bombonera por la Copa Libertadores.
Este martes, Boca vivió una polémica noche que lo complicó para la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores. Empató 1-1 ante Cruzeiro, en una jornada con varias rispideces que pusieron al árbitro, Jesús Valenzuela, y al VAR en el ojo de la tormenta. Sin embargo y a pesar de la bronca, Leandro Paredes, una de las figuras de la cancha, salió riéndose y abrazado a Juan Román Riquelme, desmintiendo los rumores de una supuesta pelea.
Ante la buena relación que se pudo ver entre ellos a la salida, el futbolista lanzó un filoso comentario contra la prensa: “Ahora dicen que nos peleamos de nuevo, ¿no? Me peleo todos los días con él, según ustedes". Y criticó aún más los rumores que crecen ante el irregular momento del Xeneize: "No le doy bola, sabía que cuando llegue al país iba a pasar este tipo de cosas, que a Boca le vaya mal para pegarnos”.
Aún con la sangre caliente después del escandaloso final que pitó Valenzuela sin cobrar un claro penal a favor del equipo argentino por una mano en el área, el campeón del mundo desmintió cualquier discordia con el presidente. “Tengo una gran relación con Román desde chico. 100% nos estaban esperando, pero no pasa nada, es parte de esto", destacó, además, con conocimiento de causa.
En la última jugada del encuentro, todos los futbolistas de Boca reclamaron por un presunto penal. El árbitro Jesús Valenzuela no revisó la acción en el VAR y hubo bronca desde el club de la Ribera.
Tras la decisión del juez, Leandro Paredes explotó de bronca y no dudó en gritarle en la cara a Valenzuela: “No tenes vergüenza”. En el tumulto también estuvo metido Claudio Úbeda, que también reclamó enérgicamente.
Después, en una entrevista para la transmisión oficial, Paredes dejó su observación sobre la jugada de la polémica: “Es raro porque la jugada de ellos fue mano. La última para mí es mano. Es raro. Dependemos de nosotros, eso es lo bueno. Hay que transmitir tranquilidad. Jugamos de local y con nuestra gente”.
El Xeneize no pudo acomodarse en su grupo, pero sigue con vida con respecto al objetivo de clasificar a octavos de la Copa Libertadores que buscará en la última fecha contra Universidad Católica en La Bombonera.
Con esta igualdad, Cruzeiro se mantiene como líder con 8 puntos, por encima de Boca y del conjunto chileno, ambos con 7. De todos modos, la U aún debe enfrentarse a Barcelona de Guayaquil, último, y si gana pasaría a ser primero del Grupo D con 10 puntos.
Boca tiene esperanzas: si le gana a Universidad Católica, avanzará a los octavos de final del certamen continental. No tendría garantizado el primer puesto, porque si Cruzeiro se impone sobre Barcelona se mantendrá como líder.
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