La negociación empezó en Berlín y la semana próxima esperan una respuesta al pedido de mejora del 40 por ciento sobre el contrato que tiene vigencia hasta 2030. Pidieron 25 millones de euros.

La primera “misión” internacional de la nueva conducción de la AFA inició en Berlín la renegociación del contrato con la marca que viste con exclusividad a la Selección argentina. En las próximas semanas la empresa tendrá una respuesta para el pedido de los dirigentes argentinos que solicitaron una indexación de casi el 40 por ciento sobre el valor actual.

Los términos vigentes hasta 2030 de un vínculo que lleva la firma del entonces presidente Julio Grondona alcanza los 18 millones de euros anuales. Es una cifra que la comitiva -que encabezaron el presidente de la AFA y su vice Daniel Angelici- quiere aumentar.

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Si bien el número solicitado trepa a los 25 millones, casi un 40 por ciento de incremento, si la cifra contraofertada no baja de los 21, el acuerdo se cerrará a más tardar en 15 días. De todos modos, no será una negociación fácil porque en Viamonte no están dispuestos a dar una contraprestación: la vigencia del contrato no se extiende, ni la marca accede a áreas que ahora no le competen, como por ejemplo el próximo torneo que organizará la Superliga.

Si la empresa quiere explotar otro aspecto con la AFA que aún no exploró, tendrá que elevar una propuesta económica además de la indexación actual. Los dirigentes son optimistas, ya que la mejora en el contrato era una cuenta pendiente de la empresa, que se negó a negociar con el entonces presidente Luis Segura y el comité de regularización, ya que esperaba que el clima institucional fuera estable.

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Como carta a favor, la AFA cuenta con la sombra de la competidora que viste a Neymar, siempre dispuesta a una mejor oferta. Además, la dirigencia audita todos los contratos heredados y cuenta con el aval de FIFA para objetar términos firmados, incluso, por Don Julio.

La expectativa de Tapia y compañía es que la semana próxima los ejecutivos locales acerquen una respuesta confidencial para evaluar y, seguramente, pulir algún aspecto para cerrar un número definitivo que cumpla con las expectativas de ambos. Una de las nuevas reglas de juego es establecer una nueva escala de premios de cara a las competencias que se avecinan: el acuerdo alcanzado ahora será la base, los objetivos deportivos harán el resto.

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