Tras la caída 3-0 con el Malevo en el debut en el Torneo Clausura, el entrenador contó que "el vestuario es un cementerio" y admitió: "Me preocupa no levantarnos de esta derrota".
Boca perdió 3 a 0 con Riestra en el Guillermo Laza en su estreno en el Torneo Clausura en una actuación para el olvido, con nula creatividad en ataque y flojísimos niveles en defensa de un equipo alternativo que vivió una pesadilla. Tras el encuentro, Rodolfo Arruabarrena disparó duras frases después del papelón en Bajo Flores.
“Fallamos en el primer tiempo. Nos llegaron tres veces y nos hicieron tres goles. En la parte ofensiva no hicimos daño, no tuvimos ese ímpetu para buscar el gol. Es un palo importante y duro, es un baño de realidad. Hay que agachar la cabeza y trabajar”, comenzó el entrenador, quien dispuso un equipo alternativo pensando en la vuelta de los playoffs de la Copa Sudamericana con O'Higgins tras el corto triunfo 1-0 en la ida en La Bombonera.
“El primer responsable soy yo, el responsable de esta derrota soy yo. Hay que seguir insistiendo en algunas cosas, mejorar en muchas y levantar. Cuando te caes, te tenés que levantar rápido. Nosotros en cuatro días tenemos la definición de la Sudamericana”, advirtió el Vasco, quien había iniciado su segundo ciclo como entrenador del club con dos victorias, por 2-0 a Sarmiento por Copa Argentina y el mencionado 1-0 a O'Higgins.
Consultado por la decisión de modificar medio equipo, el DT explicó la rotación por los pocos días de recuperación para el choque copero: “Son dos días y medio, no tenemos ni tres días de recuperación. Como siempre dije, fui claro con los jugadores: el que los pone soy yo. Hay una derrota, pero también tengo que pensar en lo físico. Terminamos el 23 a la noche y no llegaron a las 72 horas de descanso”.
“Estamos con el presidente buscando un 9 por el tema de Bareiro, veremos qué sucede con Adam. Pero no es sólo esta derrota por un 9. Hemos fallado en otras cuestiones que no tienen que ver con tener o no un delantero. En el primer tiempo llegaron tres veces y nos hicieron tres goles. En el segundo tuvimos más la pelota, pero no inquietamos ni tuvimos el ímpetu de ir a buscar el gol. Eso es lo que más me preocupa”, comentó el técnico.
Por último, el DT cerró con un mensaje que refleja el momento que atraviesa el equipo: “El fútbol argentino te pega un mazazo y te devuelve a la realidad. Hay que ser cautelosos, ver las victorias y las derrotas en su justa medida. El vestuario es un cementerio, y está bien que duela. Pero mañana tenemos que empezar a trabajar el partido con O’Higgins. No hay tiempo para lamentos, sí para corregir y que no se repitan los errores”.
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