Con un escenario de crisis por la calle vallada y un millar de hinchas en la esquina de Viamonte y Uruguay a metros del edificio de la AFA, el presidente del club Quilmes, Marcelo Calela, intentó negociar con las autoridades del fútbol un tratamiento sui generis para su entidad: una quita del 30 por ciento en la deuda que tiene con AFA y tres años de gracia hasta comenzar a pagar.
La respuesta fue negativa. Mientras el titular del Cervecero se reunía en el tercer piso de la AFA con el secretario ejecutivo de la presidencia, Pablo Toviggino, y el presidente de la mesa de la B Nacional, Daniel Ferreiro, en la puerta poco más de mil hinchas entonaron cantitos contra el ex presidente de Quilmes José Luis Meiszner, Aníbal Férnandez -dirigente en la anterior gestión- y el propio Claudio Tapia.
Toviggino le volvió a decir a Calela que el plan presentado -con la quita del 30 por ciento y el “pedal” de tres años-, no era viable.
La AFA no sentará un precedente que le de al resto de los clubes la posibilidad de pedir el mismo tratamiento. La gente que se agolpó detrás de las vallas entregó -con dos representantes- un escrito en el que solicitaban en carácter de socios y simpatizantes autoconvocados, que la AFA acepte las condiciones que favorezcan al club para que este “pueda seguir su normal desarrollo” y evitar la quiebra. La crisis continúa.
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