La ciclotimia es la característica saliente de Racing en este segundo semestre del año. Porque de un partido al otro, o en un mismo compromiso, el elenco de Cocca puede abandonar su solidez paran convertirse en una formación débil y previsible, y esos altibajos, se reflejan en los resultados, pues la Academia tuvo una inesperada eliminación en la Copa Argentina, a manos de Olimpo, sólo sumó cinco puntos en las primeras cuatro fechas de la Superliga (ya está a siete unidades de Boca) y sólo mantiene en alto sus ilusiones en la Copa Sudamericana, donde dejó en el camino al poderoso Corinthians de Brasil y ya en los cuartos de final enfrentará a Libertad de Paraguay.
Lo que está en la superficie es que la irregularidad individual y colectiva de Racing, le rompe los esquemas a Cocca, y no deja en pie ninguna propuesta o estrategia. Porque el DT ensayó toda la pretemporada con un 4-2-3-1, con la ambición de tener tres volantes ofensivos para apoyar al referente de ataque, pero apenas surgieron las primeras turbulencias, regresó a la línea de cinco defensores, que tantos éxitos le brindó en el final de la temporada pasada, con tres victorias en fila que lo clasificaron a la Copa Libertadores del año que viene y el avance en la serie ante el DIM, por la Sudamericana.
Pero Racing ha mostrado varias caras en lo que va de este semestre. No se sabe si el verdadero Racing es el que brilló ante Temperley o el que le costó generar un puñado de situaciones de gol ante San Martín de Juan.
Después, mostró oficio y personalidad para dejar en el camino (con dos empates) a Corinthians de Brasil, y al mismo tiempo fue una sombra con Olimpo (Copa Argentina) o Banfield (con suplentes, por la Superliga). Por eso, ahora el DT tiene tiempo para ajustar las piezas, en busca de un Racing que pretende probarse en traje de protagonista.
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