El arquero bosnio se hartó de no ser tenido en cuenta. A los 17 llegó al club inglés, pero siempre quedó detrás de Peter Cech, Thibaut Courtois y hasta el argentino Wilfredo Caballero. "En el club hay cosas que no podés planear", afirmó. Se va y no se sabe a dónde. Ni Pogany o Saccone sufrieron tanto

Llegó a los 17 con un gran sueño, pero luego de siete años nunca tuvo la chance de cumplirlo. El arquero bosnio Matej Delac no jugó nunca en Chelsea. Y nunca es nunca: ni un solo minuto. Por eso un día decidió dar el portazo, cansado de vivir a la sombra de otros colegas. No se sabe a dónde irá, pero se liberó.

"Trabajé con grandes entrenadores y futbolistas", reflexionó el eterno suplente. Es que a los 25 años vio cómo el primer equipo obtenía dos Premier League, una FA Cup, Una Copa de Liga, una Champions League y una Europa League.

A la vez, desde el banco y, a veces desde algún televisor del hotel, observó cómo el gran Peter Cech, Thibaut Courtois y hasta el argentino Wilfredo Caballero lograban llevarse los aplausos de la tribuna del Stanford Bridge.

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Arribó a cambio de tres millones de euros desde el Inter Zepresic, pero ya ese mismo año saldría cedido hacía uno de los grandes de la Eredivisie holandesa, el Vitesse.

También fue cedido a préstamo al Ceske Budejovice de República Checa, Vitoria Guimaraes de Portugal, Inter Zapresic de Croacia, Vojvodina de Serbia, Sarajevo de Bosnia-Herzegovina, Arles Avignon de Francia y Royal Mouscron de Bélgica, donde no ataja desde marzo.

Se cansó: siete años en el Chelsea y ningún minuto jugado

"El Chelsea tenía un plan para mi carrera, pero no puedes planear algunas cosas", resumió el bosnio.

En los últimos días pidió que lo "liberen". No se sabe a dónde irá. Pero siempre le quedará la duda: ¿Por qué nunca le dieron la chance de una transferencia que, al menos, le hubiera servido para hacer una diferencia económica?

En la Argentina, dos casos: de Boca a River

Esteban Ernesto Pogany comenzó su carrera en 1970 en las filas de Independiente, tuvo pasos por Belgrano, Huracán, Deportivo Español, Racing, San Lorenzo, Banfield y viajó a Colombia para ser parte de Santa Fe, Unión Magdalena, Atlético Júnior.

El Gringo jugó en esos clubes hasta 1989, cuando recayó en Boca. Pero tenía un obstáculo: el inmenso Carlos Fernando Navarro Montoya como dueño del arco. El Mono no sólo mantenía récords de imbatibilidad y era amado por la hinchada xeneize, sino que encima casi nunca sufría lesiones. Por eso, en más de cinco años Pogany sólo tuvo la chance de atajar en cuatro partidos. Después, su carrera siguió en Ferrocarril Oeste y Atlético de Tucumán.

El récord de Pogany

Un caso apenas más cercano en el tiempo es el de Alejandro Saccone, de River. El rosarino llegó al Millonario en 1993, en donde estuvo hasta el ´99. Luego volvió en 2000 y se fue en 2002. Finalmente, el último periodo fue el 2003-05. Jugó solamente dos partidos (en los que, como dato anecdótico, recibió cuatro goles).

"En realidad yo siempre estuve tranquilo conmigo mismo porque sabía de mis limitaciones y por haber hecho todo lo que tenía a mi alcance. Siempre me preparé para estar al ciento por ciento y aprovechar la situación en donde estaba", contó El Flaco, quien siempre estuvo por debajo de Germán Luz, Juan Pablo Carrizo y Roberto Bonano.

Alejandro Saccone y su récord en River