Tras la salida de Eduardo Coudet, el ídolo se puso el buzo de manera provisoria y dirigió su primer entrenamiento en el predio de Cantilo de cara al duelo del domingo con Banfield en el Sur.
Leonardo Ponzio inició su ciclo como entrenador interino de River este jueves en el predio de Cantilo, en donde se reencontró con varios excompañeros de equipos en el propio club de Núñez. El ídolo tendrá como principal asistente a Marcelo Escudero (DT de la Reserva) y su estreno está programado para el domingo contra Banfield en el Sur, donde buscará darle una alegría a su gente para mejorar el clima tras un segundo semestre que solo lo salvaría ser campeón.
La apuesta por Ponzio tiene un fuerte componente futbolístico, pero también simbólico. El rosarino conoce desde adentro el vestuario, tiene una relación cercana con varios integrantes del plantel y construyó una autoridad natural durante sus años como capitán, aunque afrontará por primera vez el desafío de dirigir a un equipo profesional.
El presidente Stéfano Di Carlo explicó la elección en conferencia de prensa: “Creemos que tiene todas las aptitudes y se ha preparado en todo este tiempo para administrar esta situación de transición”. La dirigencia pondrá su confianza en el León hasta diciembre y incluso están abiertos a la posibilidad de ofrecerle continuidad en 2027.
El gran interrogante pasa por determinar qué clase de entrenador puede convertirse Ponzio, quien hasta ahora trabajaba en la Secretaría Técnica como nexo entre Primera y Reserva. Su perfil como futbolista estuvo marcado por el liderazgo, la intensidad, la personalidad y la capacidad para asumir responsabilidades en momentos complejos, características que podrían trasladarse a su nueva función. La presencia de Escudero, con experiencia previa en transiciones y trabajo cotidiano de campo, también será importante para complementar a un técnico que todavía no dirigió profesionalmente en Primera.
La historia de Ponzio con River explica buena parte del peso de su designación. Llegó al club en 2012, atravesó el descenso y el regreso a Primera y se convirtió en uno de los referentes de la etapa más exitosa del club, con Marcelo Gallardo de conductor. Disputó 358 partidos con la camiseta millonaria, 205 de ellos bajo las órdenes del Muñeco, y ganó 18 títulos, incluidas las Copas Libertadores de 2015 y 2018, esta última como capitán. Esa identificación lo convirtió en uno de los nombres más respetados por los hinchas y dentro del vestuario.
El nuevo ciclo tendrá una seguidilla determinante para River para clasificar a los playoffs del Torneo Clausura y clasificar a una competencia internacional en 2027, dos objetivos en los que está relegado después de un flojo inicio de semestre: se le viene Banfield, Independiente Rivadavia, Atlético Tucumán y Huracán en las próximas fechas.
Mientras tanto, la dirigencia podrá trabajar sin urgencias en la búsqueda del próximo entrenador, con Hernán Crespo como uno de los principales candidatos y otros nombres como Pablo Aimar, Gabriel Milito y Diego Cocca. Ponzio tendrá varios meses para demostrar si puede ser apenas un conductor de emergencia o el inicio de una nueva etapa extensa en el banco de River.
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