El cervecero dominó el partido, pero no contó con puntería para vulnerar el arco de Sebastián Bértoli. La visita abrió el marcador a los 37 minutos del primer tiempo con un gol de Bertocchi y aguantó la diferencia hasta el final

En un partido donde Patrona­to sólo hizo un gol (Nicolás Bertochi, 37’) y se dedicó a de, Quilmes ostentó la pelota du­rante el noventa por ciento del par­tido, atacó el área de la visita en for­ma constante pero la falta de ideas hizo que, en lugar de amenazar la seguridad del equipo entrerriano, sólo amontonara envíos aéreos.

Buscó como nunca lo había he­cho, por intensidad, pero con la misma falta de argumentos de siem­pre.

Fue al frente y lo pagó

Durante el primer acto, el equipo de Díaz asistió una y otra vez al arco de Bértoli. Con la conducción trase­ra de Calello y con la referencia ine­ludible de Andrada, El Decano fue a buscar el resultado desde el minuto cero. Claro, con dos limitaciones y un peligro latente. Cada uno de los ataques se notó sin mucha capacidad de creación, con poca organización y sin refe­rencias cuando Andrada era el que lo conducía.

Además, los avances fueron conceptualmente mal ejecu­tados: cuando el centrodelantero era el que abría la pelota a las ban­das, inmediatamente se elevaba el centro, sin nadie en el área. Los la­terales llegaban hasta el córner con la pelota dominada, pero tanto los extremos como los volantes los ob­servaban como esperando que ellos mismo resuelvan.

Así, llovieron uno tras otro los centros sin destino que sólo encontra­ban a los centrales de Patronato. Y en esos encuentros comenzó a gestarse el primer desequilibrio del partido.

A los 37 minutos, luego de haber avisado en reiteradas oportunida­des y tras haber generado más de un apuro para el arquero cordobés del Cervecero, Bertochi llegó a posi­ción de definición con pelota domi­nada y sin mayores hostigamientos. Así, entre las piernas de un Riga­monti que se desesperaba por ce­rrar el ángulo de tiro, llegó el grito de once jugadores que enmudecie­ron a un Centenario que ya había cambiado aliento por insultos.

Video | El gol de Patronato

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Ir, sin más ideas que ir

Con la desesperación que suele ex­hibir un equipo que está a cinco mi­nutos de perder un partido, así salió Quilmes al complemento. Y con los mismos elementos, el mismo rival y la misma estrategia, el resultado era el mismo: devolución tras devolución de los centrales visi­tantes.

Pero lo que cambió todo fue la expulsión de Marcos Maidana en Patronato. Los dirigidos por Díaz comenzaron a ir una y otra vez, pe­ro con más espacios. Y lo primero que encontró, an­tes que los espacios, fue la pegada de Ramírez, que en tres oportuni­dades puso a Bértoli de rodillas por la intensidad del envío.

Tras una accidentada jugada en la que la buena fe de Furios bien puede ponerse en dudas, Orihuela debió abandonar el campo y debió ser trasladado a una clínica cercana. Con ese clima y once minutos de adición, el frenesí de Quilmes se multiplicó hasta parecer histeria.

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VIDEO | El resumen del partido:

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El relato del partido y las formaciones

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