En el verano todo suele ser fugaz y provisional. Pero también, puede marcar una pauta, un camino, ser el punto de partida para un mejor futuro. Y eso es justamente lo que espera el hincha de Racing.
Su equipo ganó uno de los triangulares, los dos clásicos ante el rival de siempre (aunque uno de ellos haya sido por la vía de los penales), recibió solamente un gol en cuatro partidos y empezó a enderezar un futuro que parecía preocupante.
Es que a fin de año, los hinchas veían no solamente que el equipo terminó el torneo a diez puntos de la cima, sino que amagaba con producirse una sangría que finalmente tuvo como protagonistas al paraguayo Oscar Romero (quizá su futbolista más talentoso en lo que a generación de juego se refiere) y recientemente, a Danilo Ortiz.
El primer indicio fue el retorno de Diego Cocca quien, por un lado, pone en juego el prestigio conseguido tras haberse alzado con el título en el 2014 pero que, con su sola presencia, hizo volar la imaginación al hincha, que piensa en el retorno de aquellos buenos y no tan viejos tiempos.
LEA MÁS:
Otro de los buenos indicios, estuvo dado por el hecho de que salvo la oferta jugosa por Romero, no se dieron otras salidas, los jugadores prefirieron quedarse y algunos, como el caso de Ezequiel Videla, repotenció su condición debido a que, en el semestre anterior, quizá por la recuperación de su lesión y por la superpoblación de volantes centrales que hay en el plantel, no había tenido participación.
Con ese panorama, llegó el primer clásico, en el marco del triangular disputado en Tucumán, el cual Racing resolvió por 3 a 0, en una ráfaga, con todo lo positivo que siempre significa para un entrenador arrancar ganando un clásico y luego, la igualdad ante el local, Atlético, que le bastó para alzarse con el triangular y como postre, la nueva victoria ante el histórico rival. Sí, Racing quiere que esto no sea un sueño de unas noches de verano.
comentar