Miami.-La primera presentación de River del 2018 dejó en evidencias que los problemas que sufrió el semestre pasado volvieron de las vacaciones intactos y que la rebeldía para dar vuelta los malos momentos a veces no le alcanza. El equipo de Gallardo perdió por las mismas razones por las cuales perdió muchas veces el semestre pasado y casi lo empata gracias a las mismas virtudes que lo mantuvieron en pelea a pesar de casi siempre tener que remar de atrás. El amistoso fue una muestra, un ejemplo, y sobre todo un llamado de atención que a las correcciones le hacen faltan un salto de calidad para que ofrezcan soluciones.
Los aspectos negativos del equipo al fin de cuenta prevalecieron sobre los positivos y se calcaron en el resultado final que más allá que pudo ser empate o derrota más abultada dan en la tecla del saldo preocupante. Los dos goles en las primeras tres llegadas del rival son parte de una tendencia que arrastra desde el 2017. “No llegan poco y nos convierten mucho” fue la frase que más usó el DT en la temporada pasada, lo mismo pasó esta tarde en Miami. Los caminos en contra también fueron los sospechosos de siempre; una pelota parada con distracciones y un retroceso del equipo mal parado con errores de marca en la línea de fondo.
La espalda de Montiel, en especial con el colombiano Plata fue parte del mismo problema que hizo el regreso de Martínez Quarta un primer paso sin estridencias. No era Maidana que esta vez fue al banco, es el sistema que no se afianza. Los laterales hacen el trabajo de ir para ser opción pero si no lo son los regresos suelen ser un peligro. En la izquierda sucede algo parecido y las implicancias para Pinola son iguales. Todo el primer tiempo se notó y cuando el equipo fue a buscarlo y se quedó con uno menos, volvió a hacerse notorio. Lux que fue al arco pudo hacer poco, pero otra vez los dos primeros tiros van a adentro.
Otro aspecto que no resultó bueno fue la posesión sin vértigo ni presencia en la zona de peligro. Durante todo el primer tiempo, el equipo mantuvo la idea de Ponzio jugando con Enzo Pérez, con Pity y Nacho Fernández de enlaces de afuera para dentro pero luego en ese pase final, Scocco y Borré no encontraron ni espacios ni buenas asistencias. La falta de movilidad y la falta de precisión cerca del área grande rival fe una constante y así todo acabó con la pelota siempre en manos del arquero o controles defensivos. Apenas dos disparos de Pity desde afuera le dieron alguna chance a ese periodo del partido.
Los aspectos positivos de la segunda parte evidenciaron lo mejor de River y que también se pareció a lo que arrastra el equipo desde tiempo atrás; se rebela y se levanta pero cómo si necesitara antes jugar mal e ir perdiendo. Los ajustes de la etapa final en el entretiempo dieron sus frutos y el equipo ya tuvo más soltura y acciones de gol, al tiempo que marcando más cerca y sin distracciones obligó al equipo de Bogotá a solamente defender.
Otra vez Scocco y su efectividad en la red y nuevamente el Pity siendo siempre el jugador que la pide y obligue aun cuando las cosas no le salen tan bien. Estos dos gestos positivos le dieron el descuento y hasta pudo haber un empate en los minutos finales. Otros aspectos para rescatar fueron el debut del juvenil Benjamín Rollheiser que se movió bien y dejó sensaciones positivas en un equipo al que no le sobran delanteros y por supuesto que hayan vuelto a jugar Martínez Quarta y Mayada luego de 7 meses de sanción. Ahora se vienen más tiempos de trabajo y un amistoso más, ante Boca el 21, que ya será la prueba final para el inicio de la temporada oficial. Pratto y Armani seguro dirán presente y quizá sus debuts sean también un aspecto positvo por las soluciones que pueden ofrecer.
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