Rosario Central empieza a hacerse Gigante en la parte alta de la tabla. Si bien comenzó en desventaja con un tempranero gol de Arsenal en apenas tres minutos, el Canalla aprovechó la superioridad numérica y lo dio vuelta en Arroyito para alcanzar los siete puntos y convertirse en uno de los animadores de la Liga Profesional.
El conjunto rosarino no había comenzado para nada bien la tarde. De arranque, la formación del Viaducto dio el primer golpe tras una contra letal a la que Lautaro Guzmán le puso el broche con una delicada definición al ángulo superior izquierdo del arquero Gaspar Servio.
Pero el Arse pasó de príncipe a mendigo en apenas unos instantes, porque cuando el reloj indicaba una decena de minutos, se quedó con diez jugadores por un agarrón de Joaquín Pombo a Alejo Veliz cuando el pibe de la Sub-20 se iba solo. Primero fue amarilla, pero el VAR advirtió que podía ser para roja, el árbitro la fue a ver y corrigió su accionar.
Entonces Central se animó a ir por la igualdad, esa que consiguió a la media hora por intermedio de Francis Mac Allister, autor, gestor y consumador de la jugada de gol. El de apellido campeón del mundo la armó por la derecha, tocó con Malcorra y el zurdo se la devolvió al hijo del Colorado, que la puso contra el poste izquierdo de Medina.
Antes del descanso, nuevamente tras la revisión del VAR, el club de Sarandí recibió una expulsión: Adrián Spörle vio la tarjeta roja, y el Arse se quedó con 9 jugadores. Y en el comienzo del complemento, le llegó lo peor a la visita. Veliz metió un cabezazo letal de pique al piso tras un tiro de esquina y decretó el 2-1.
Rosario Central terminó con el corazón en la mano. También tuvo un jugador que se fue a las duchas, Alan Rodríguez, y jugó el último tramo del partido lleno de dudas, con Arsenal a nada de llevarse un punto. Se salvó y con otra canallada pide permiso en la zona de arriba.
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