Sigue con vida. Los pibes respondieron y Sarmiento consiguió la victoria que necesitaba para seguir creyendo en la salvación. Brian Fernández apeló a la ley del ex para bajar a Defensa, cortarle una racha de ocho encuentros sin derrotas y dejarlo con las ganas de meterse en zona de copa. Los juninenses hacía diez que no ganaban.
Con realidades bien distintas encararon los equipos el partido. Mientras el dueño de casa no podía pensar en otra cosa que en la victoria para mantener encendida la ilusión de permanecer en la máxima categoría del fútbol argentino, el Halcón buscaba los tres puntos para acomodarse en la tabla de posiciones y seguir soñando con volver a clasificarse a la Copa Sudamericana.
Un objetivo que pasó de ser un imposible a una realidad gracias al momento fantástico que le toca transitar.
Pese a que los dirigidos por Fernando Quiroz intentaron de arrancarse adueñarse del protagonismo, a medida que fueron pasando los minutos fue el visitante el que empezó a llevar peligro hacia el arco defendido por Javier Burrai.
Con Jonás Gutiérrez manejando los tiempos en el centro del campo, el que avisó primero fue Ignacio Rivero, con un remate de media distancia que se fue cerca del travesaño. Y, al rato, Andrés Ríos tuvo la más riesgosa con una media vuelta que besó el poste izquierdo del uno.
Recién a diez del descanso Sarmiento tuvo ante sí una doble chance clara para abrir el marcador, pero se topó con la resistencia de un Gabriel Arias que primero le ganó un mano a mano a Brian Fernández y después, de cacheteada, se la sacó del ángulo a Walter Busse.
El complemento no tuvo la intensidad de la etapa inicial, pero sí emociones. En medio de un contexto desfavorable, porque los pibes del Verde iban sufriendo las consecuencias que generan del debut y empezaban a sufrir las típicas molestias musculares, el dueño de casa logró terminar con la racha sin recibir goles de Defensa.
Como no podía ser de otra manera fue Brian el que le dio vida una vida más a un equipo que sigue haciendo equilibrio en el precipicio. El punta armó una gran jugada, aprovechó una grosería de Alexander Barboza y con un fuerte disparo que se metió bien arriba, anotó lo que, en definitiva, iba a ser el gol de la victoria.
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