Trece meses después de recibir un cabezazo en la nuca, tuvo que retirarse del fútbol. Ryan Mason no sabía que ir a disputar una pelota con su rival le cortaría la carrera, ni mucho menos que tendría consecuencias tan graves.
En un partido entre el Hull City y Chelsea disputado el 22 de enero de 2017, Mason fue a buscar una pelota a lo alto. Del otro lado, Gary Cahill tuvo la misma intención, pero con la mala suerte de que el intento de ambos produjo un choque de cabezas.
Mason tuvo que ser operado de una fractura de cráneo y, con la idea de volver a jugar, comenzó una larga rehabilitación. Sin embargo, a través de redes sociales explicó que tuvo que retirarse.
"He trabajado para volver al campo. Desafortunadamente, habiendo recibido asesoramiento médico experto, ahora no tengo más opción que retirarme debido a los riesgos que implica la naturaleza de mi lesión", explicó.