En esta ridícula historia de un Messi sancionado mediante la difusión primero y uso del video después por parte del comité disciplinario de la Federación Internacional de Fútbol, el árbol no dejó ver el bosque que estaba detrás, cuando en realidad, lo que debió verse como elemento prioritario era el bosque, obviando el árbol.
Nunca debió discutirse si Messi estuvo bien o mal sancionado, como tampoco ahora es potable insistir con discutir lo que es irrelevante a partir de un mal enfoque o erróneo punto de partida de tema. Messi nunca debió ser sancionado por la FIFA, porque FIFA incumplió con lo que podríamos denominar "manual de procedimientos" en lo que hace a tomar alguna medida con un futbolista sujeto a sanción por un acto disciplinario.
En nuestra columna del pasado 29 de marzo del Superdeportivo de DIARIO POPULAR, titulada "Arrasaron con los procedimientos", dimos cuenta inmediata del gravísimo error de la FIFA en sancionar a Messi mediante video pasando por encima del árbitro del partido y su informe técnico y disciplinario.
Lo que consta como descargo por parte del comité de apelación en referencia al artículo 77 es prueba directa del error que advertimos inmediatamente conocida la sanción el mismo día del partido contra Bolivia: el uso del video para sancionar hechos y situaciones fuera del campo visual del árbitro y sus colaboradores y que no constan por lo tanto, en el informe arbitral.
Con Messi, la FIFA ignoró que el árbitro Sandro Ricci no hizo constar en su informe ninguna anomalía en lo que hace al cruce verbal con uno de sus asistentes. Porque lisa y llanamente, Ricci no vio el tema más allá de la figura "fuerte cruce verbal", que se emplea cuando el árbitro o alguno de sus colaboradores incurre en el mismo nivel verbal que el jugador.
En fútbol, nacional o internacional, el informe del árbitro es el documento del partido y en base al mismo se elaboran sanciones si caben o no. El uso del video está reservado para hechos fuera del campo visual del árbitro y por ende, no informados, a fin de sellar justicia.
Con Messi, FIFA no hizo justicia a pesar de lo evidente de las imágenes, porque el mismo árbitro no vio conducta reprochable en Messi como para informar. Más bien, fue una arbitrariedad. Arrasaron con los procedimientos. Se dieron cuenta y recularon a tiempo.
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