
Lo hacen a través de Tik Tok, Whatsapp, Instagram y Facebook. Preocupación entre fiscales y especialistas por el crecimiento del grooming. El recuerdo del caso que marcó un antes y un después en el país.
La historia de Micaela Ortega marcó un antes y un después en el país. La nena de 12 años salió de su casa en Bahía Blanca en abril de 2016, luego de haber sido contactada por Facebook por un adulto que se hizo pasar por una adolescente. El engaño fue progresivo, paciente y calculado. Micaela nunca regresó. Su cuerpo fue hallado sin vida días más tarde en un descampado. El crimen expuso con crudeza un delito que crecía en silencio y que hoy se multiplicó con la expansión de las redes sociales.
A casi diez años de aquel caso, especialistas, fiscales y organizaciones dedicadas a la protección de la infancia advierten que la amenaza es mayor. Estimaciones difundidas por asociaciones civiles indican que al menos 25.000 pedófilos operan actualmente en la Argentina a través de TikTok, Whatsapp, Instagram, Facebook y otras redes sociales, utilizando perfiles falsos o reales para contactar a niños y adolescentes con fines sexuales.
El grooming es un proceso de manipulación psicológica. El agresor se presenta como alguien de la misma edad, comparte gustos, escucha problemas y genera un vínculo de confianza. Con el tiempo, la conversación deriva hacia temas sexuales, pedidos de imágenes íntimas o propuestas de encuentros personales. En muchos casos, la situación escala hacia la sextorsión, cuando el adulto amenaza con difundir fotos o videos si la víctima no accede a nuevas exigencias, que pueden incluir más material o dinero.
TikTok aparece cada vez con mayor frecuencia en denuncias e investigaciones por su enorme llegada a menores de edad, el funcionamiento de su algoritmo y la facilidad para iniciar contactos mediante comentarios, mensajes privados o transmisiones en vivo. No obstante, especialistas remarcan que el riesgo no se limita a una sola plataforma. Instagram, Facebook, WhatsApp, videojuegos en línea y aplicaciones de chat también son utilizados por depredadores para captar víctimas.
El grooming es un proceso de manipulación psicológica. En la Argentina es considerado delito y prevé penas de prisión.
En la Argentina, el grooming es delito desde 2013 y prevé penas de prisión aun cuando no exista contacto físico. Tras el crimen de Micaela Ortega se impulsaron políticas de prevención y concientización, pero fiscales reconocen que las denuncias siguen en aumento y que muchos casos no llegan a judicializarse por miedo, vergüenza o desconocimiento de las familias.
Las consecuencias para las víctimas resultan profundas. Ansiedad, depresión, aislamiento y culpa son algunos de los efectos más frecuentes. En muchos casos, los padres descubren la situación cuando el daño emocional ya está instalado o cuando las amenazas comienzan a escalar.
El fenómeno se vuelve cada vez más complejo. Los agresores utilizan imágenes robadas, identidades múltiples e incluso herramientas tecnológicas para eludir controles. El delito muta, se adapta y aprovecha la exposición temprana de niños y adolescentes en el mundo digital.
Especialistas en delitos informáticos advierten que uno de los principales problemas es la naturalización del uso de redes sociales desde edades cada vez más tempranas, muchas veces sin acompañamiento adulto. Niños y adolescentes comparten rutinas, imágenes, horarios y estados emocionales, información que es utilizada por los agresores para acercarse de manera calculada y personalizada. La falsa sensación de confianza que generan las pantallas y el anonimato favorece el avance de estos delitos.
Desde las fiscalías remarcan que el grooming no distingue clase social ni territorio y que puede ocurrir en cualquier hogar. Por eso, insisten en la necesidad de hablar del tema, reforzar la educación digital y promover la denuncia temprana. Detectar a tiempo una situación de riesgo puede evitar consecuencias irreversibles. El desafío, coinciden, es romper el silencio y entender que el peligro no siempre viene de afuera: muchas veces entra por el celular.