Automovilistas y peatones se sorprendieron tras la aparición de tres líneas paralelas de color azul pintadas en el asfalto de avenidas como Figueroa Alcorta y Corrientes.
En los últimos días, las principales avenidas y calles de la Ciudad de Buenos Aires fueron "intervenidas" con unas marcas azules que pocos lograron interpretar qué indican.
Automovilistas y peatones se sorprendieron tras la aparición de tres líneas paralelas de color azul pintadas en el asfalto, que están presentes en calles de diferentes barrios porteños, como la Avenida Corrientes frente al Obelisco, la Avenida Figueroa Alcorta o la zona de Puerto Madero.
¿Qué significan las líneas azules?
Se trata de la "Blue Line", que por primera vez se implementarán en la Maratón Internacional de Buenos Aires que se realizará el próximo domingo 20 de septiembre.
Esta señalización temporaria cumple un rol técnico fundamental y responde a una metodología de precisión utilizada en las maratones y más importantes del mundo, según los parámetros de la World Athletics para validar las marcas y los récords registrados por los deportistas.
En ese marco, las líneas azules marcan el Trazado de la Distancia Mínima Posible (SPR), es decir, la ruta más corta posible. Para los atletas de élite es importante, ya que pueden seguir la trayectoria exacta trazada por el medidor oficial.
La World Athletics exige que una maratón mida al menos 42,195 m + 0,1% (42 metros adicionales de margen de seguridad) para garantizar que nunca sea más corta de lo reglamentario.
Cuáles son los cortes por la Maratón Internacional de Buenos Aires
Los 42k de Buenos Aires comenzarán en los bosques de Palermo a partir de las 7, con un circuito que tiene como primer punto icónico el estadio Monumental, pasando por la avenida Figueroa Alcorta y Libertador, hasta llegar a la General Paz.
Tras retomar el rumbo camino a la Ciudad, también pasarán por el Hipódromo, el Rosedal, el Teatro Colón, el Obelisco, el cementerio de la Recoleta, el Cabildo, la Casa Rosada y la cancha de Boca.
Finalmente, Puerto Madero es la zona más exigente de la prueba, ya que se encuentra pasados los 30 kilómetros, hasta llegar al Planetario y encarar el tramo final hasta Figueroa Alcorta y Dorrego.
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