Romina Atencio es coach y mentora de mujeres y parejas. Para cualquier consulta, comunicarse al correo electrónico [email protected]. Instagram: @diosalmica. YouTube: @rominaatenciocoaching.

Vivimos en un mundo acelerado. Buscamos soluciones exprés a todo tipo de problemas. Muchas veces, creemos que entendiendo lo que nos pasa, podemos cortar de raíz el problema para siempre. Sin embargo, entender es el primer paso para sanar. Pero el primer paso de un camino que muchas veces puede ser largo.

En algún momento de la vida, nos pasa a todos lo mismo: sentimos que estamos repitiendo situaciones, emociones o decisiones que ya conocemos, muchas veces hasta entendemos de dónde vienen, o cuál es el motivo de su repetición, pero que no logramos cambiar. Puede ser en los vínculos, en el trabajo o incluso en la forma en que nos tratamos. Sabemos lo que nos pasa.

Lo pensamos, lo hablamos, lo analizamos. Y, sin embargo, algo sigue igual. Entonces aparece una sensación frustrante.

"Si ya lo entendí... ¿por qué no puedo cambiarlo?" La respuesta no es simple, pero sí es clara: entender no siempre alcanza.

Somos más que lo que pensamos

Durante mucho tiempo, se puso el foco en la mente como la clave para resolver todo. Y si bien comprender es un paso fundamental, no es el único. Las personas no somos sólo pensamiento. También somos emoción, cuerpo, historia... y algo más difícil de explicar pero igual de presente: energía.

Muchas de las situaciones que vivimos no se originan en decisiones conscientes, sino en patrones más profundos: aprendizajes de vida, experiencias pasadas, mandatos familiares o emociones que quedaron sin resolver. Por eso, aunque una persona “sepa” lo que debería hacer, muchas veces no puede sostener ese cambio en el tiempo. No porque no quiera, sino porque hay algo más profundo que todavía está activo.

Mirar más allá: un enfoque integral

En los últimos años, cada vez más personas comienzan a buscar formas de trabajo más completas, que no se queden sólo en la superficie. Ahí es donde aparece el enfoque integral. Un abordaje que combina distintas herramientas para trabajar en varios niveles al mismo tiempo:

  • Lo que pensamos. Lo que sentimos.
  • Lo que vivimos en el cuerpo.
  • Y la información más sutil que también forma parte de nuestra experiencia.

Dentro de este enfoque, conviven disciplinas como el coaching, la biodecodificación y también herramientas menos conocidas, como los Registros Akáshicos.

Lejos de ser propuestas aisladas, cuando se integran pueden potenciarse de manera muy profunda.

atencioregistrosakashicos2
Los Registros Akáshicos, dice la autora, permiten acceder a pensamientos, emociones, aprendizajes y vivencias a lo largo del tiempo.

Los Registros Akáshicos, dice la autora, permiten acceder a pensamientos, emociones, aprendizajes y vivencias a lo largo del tiempo.

¿Qué aportan los Registros Akáshicos?

Los Registros Akáshicos suelen despertar curiosidad, y también dudas. En términos simples, pueden entenderse como un campo de información donde se guarda la experiencia del alma: pensamientos, emociones, aprendizajes y vivencias a lo largo del tiempo.

Acceder a ese campo permite observar la propia vida desde otra perspectiva. No se trata de adivinar el futuro ni de dar respuestas cerradas, sino de comprender más profundamente lo que una persona está atravesando. En una sesión, que suele durar alrededor de una hora, se abre un espacio de escucha y de conexión donde aparece información vinculada a una inquietud concreta.

Muchas veces, lo que surge ayuda a entender por qué ciertas situaciones se repiten, qué aprendizaje hay detrás de un conflicto o qué necesita ser visto de otra manera. Pero lo más importante no es sólo la información. Es cómo esa información impacta en la persona.

Cuando algo "hace sentido"

Hay un momento, durante este tipo de procesos, que muchas personas describen de la misma forma: “Me hizo sentido”.

No es sólo entender con la cabeza. Es sentir que algo encaja, que se ordena internamente. Y ese pequeño movimiento puede generar grandes cambios. Porque cuando algo cobra sentido, deja de pesar igual. Cuando algo se comprende de verdad, deja de repetirse con la misma fuerza.

Del automático a la elección

Gran parte de nuestras acciones diarias no son elecciones conscientes, sino respuestas automáticas. Reaccionamos desde lo que aprendimos, desde lo que nos pasó o desde lo que creemos que “deberíamos” hacer. El problema es que, desde ese lugar, muchas veces terminamos viviendo en piloto automático.

El trabajo terapéutico profundo permite frenar ese automatismo. Genera un espacio entre lo que pasa y cómo respondemos. Y en ese espacio aparece algo clave: la posibilidad de elegir. Elegir distinto. Elegir mejor. Elegir más alineado con lo que realmente necesitamos.

No es magia, es proceso

En un mundo donde todo parece inmediato, es importante decirlo con claridad: el cambio real no es instantáneo. Una sesión puede ser movilizante, reveladora o incluso transformadora. Pero lo que realmente genera cambios duraderos es el proceso. Un proceso que lleva tiempo, que necesita espacio y que se va construyendo paso a paso.

Por eso, en el caso de los Registros Akáshicos, por ejemplo, no se recomienda hacer sesiones constantemente, sino permitir que la información y la energía trabajen. Entre una sesión y otra, muchas cosas empiezan a acomodarse. Es en este espacio entre lecturas, donde siempre recomiendo hacer un proceso. Y ahí es donde el cambio se vuelve concreto.

Romina Atencio

M R Romina Atencio.jpg

Una forma más amable de mirar

Algo que destaca en este tipo de abordajes es el cambio de mirada. Lo que antes se vivía como error, empieza a entenderse como aprendizaje. Lo que generaba culpa, empieza a abrirse a la comprensión.

Y desde ese lugar, la relación con uno mismo cambia. Se vuelve más amable, más consciente y más real.

¿Para quién es este tipo de trabajo?

No hace falta estar en crisis para empezar un proceso. A veces alcanza con una incomodidad. Con una sensación de estar estancado. Con el deseo de vivir de otra manera. Este tipo de trabajo suele resonar en personas que:

  • Sienten que repiten situaciones.
  • Están en un momento de cambio.
  • Quieren conocerse más profundamente. Buscan herramientas que vayan más allá de lo superficial.

No se trata de creer o no creer. Se trata de estar dispuesto a mirar un poco más adentro.

Una invitación simple

Tal vez no haya una única forma de trabajar sobre uno mismo. Pero sí hay algo que parece repetirse en todos los procesos reales de cambio: la profundidad.

Ir más allá de lo evidente. Escuchar lo que muchas veces se tapa con la rutina. Darse el espacio para comprender, no sólo para resolver. Porque cuando empezás a entenderte de verdad... las decisiones cambian. Los vínculos cambian. Y, poco a poco, la vida también.

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados