El organismo mantendrá el bono para quienes cobran la mínima y aplicará un aumento del 2,9%. Para haberes más altos, el refuerzo será proporcional y se ajustará según el ingreso total.
ANSES sostendrá en abril de 2026 el esquema de actualización de haberes con un incremento del 2,9% y el pago de un bono extraordinario que, aunque aún no fue oficializado, se mantendría en $70.000 para los jubilados y pensionados de menores ingresos.
La medida se inscribe dentro del mecanismo de movilidad vigente, que ajusta mensualmente las prestaciones en función de la inflación, con el objetivo de amortiguar la pérdida de poder adquisitivo.
Con la suba prevista, la jubilación mínima ascenderá a $380.319,31. Con el refuerzo incluido, los beneficiarios que perciben ese haber alcanzarán un ingreso total de al menos $450.319,31.
El esquema del bono no es uniforme para todos. Mientras que quienes cobran la mínima reciben el monto completo, en el caso de haberes superiores el refuerzo pasa a ser variable.
Este sistema ya se aplica desde marzo: el bono se reduce de forma progresiva a medida que aumenta el haber, hasta alcanzar un tope. Por ejemplo, un jubilado con ingresos más altos recibe un adicional menor, calculado para que su haber total no supere el límite fijado por el Gobierno.
En marzo, ese techo se ubicó en $439.600,88, lo que implicó que el refuerzo se ajustara proporcionalmente para quienes superaban la mínima. Se espera que en abril se mantenga una lógica similar, aunque con valores actualizados por el nuevo aumento.
ANSES mantiene su esquema habitual de liquidación segmentada según la terminación del DNI, pero con una diferencia clave vinculada al bono.
En primer lugar, cobran los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo. En estos casos, el pago incluye desde el inicio tanto el aumento por movilidad como el bono completo de $70.000, que se deposita junto con el haber mensual en la misma fecha. Este grupo concentra la mayor parte de los beneficiarios y accede al refuerzo total sin variaciones.
Luego, hacia la segunda parte del cronograma, comienzan a cobrar quienes tienen haberes superiores a la mínima. Es en esta etapa donde cambia la lógica del bono: el refuerzo pasa a ser proporcional y se calcula de manera individual para cada beneficiario. El objetivo es que el ingreso total (haber + bono) no supere el tope fijado para ese mes, por lo que el monto extra se reduce de forma progresiva a medida que aumenta la jubilación.
En marzo, este segundo tramo del calendario se inició el 20 de marzo, también organizado por terminación de DNI, y se espera una dinámica similar para abril. Así, el orden de pagos no solo responde a una cuestión administrativa, sino que también marca la diferencia entre quienes reciben el bono completo y quienes acceden a un refuerzo ajustado.
Con este sistema combinado de aumentos mensuales y bonos segmentados, el Gobierno busca sostener los ingresos del sistema previsional en un contexto inflacionario. El refuerzo, especialmente en su versión completa para quienes cobran la mínima, sigue siendo una herramienta clave para los sectores más vulnerables.
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