La producción industrial cayó 0,6% mensual y 8,7% interanual en noviembre. De esta manera, tocó mínimos de un año y medio y se derrumbó un 9%.
La industria volvió a mostrar señales de debilidad en noviembre pasado y acumuló su tercera caída mensual consecutiva, lo que llevó al nivel de producción a mínimos de un año y medio, pese a un escenario de mayor calma financiera tras el triunfo electoral del oficialismo. En la comparación interanual, el sector profundizó su retroceso y continúa sin mostrar signos de recuperación.
Según informó el Indec, el Índice de Producción Industrial (IPI) registró una baja del 0,6% respecto de octubre. Con este resultado, la serie desestacionalizada alcanzó su peor nivel desde junio de 2024. En términos anuales, la producción industrial se desplomó 8,7% frente a noviembre del año pasado, marcando el retroceso más profundo desde mediados del primer año de gestión de Javier Milei. De este modo, la actividad se mantiene casi 9% por debajo de los niveles de 2023.
Las caídas se produjeron, incluso, después de las elecciones legislativas, que habían contribuido a reducir la incertidumbre financiera y que, en teoría, podrían haber impulsado decisiones de inversión y consumo.
El informe del organismo estadístico también mostró un desempeño negativo en la construcción. En noviembre, la actividad se contrajo 4,1% en términos desestacionalizados y anotó su peor registro en más de un año, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC). Se trató del peor dato desde octubre de 2024, cuando la caída había sido del 5,1%. En la comparación interanual, el sector registró una baja del 4,7%, aunque el acumulado de 2025 muestra una suba del 6,6%, a la espera de los datos de diciembre.
Entre los indicadores sectoriales, se observó una suba interanual del 3,5% en la cantidad de puestos de trabajo, que alcanzaron los 392.130 trabajadores, mientras que las superficies autorizadas por permisos de edificación crecieron 4,1%, totalizando 1.601.008 metros cuadrados.
A pesar de estos datos puntuales, la industria en su conjunto continúa en estado de alerta. Las divisiones más afectadas comparten un rasgo común: su exposición a la política de apertura comercial del Poder Ejecutivo. Al comparar con noviembre de 2024, considerado el pico de la era Milei, se destacan fuertes caídas en Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado (-22,7%), Automotores y otros equipos de transporte (-20,7%) y Productos de metal, maquinaria y equipo (-18,2%), rubro en el que tienen un peso significativo los electrodomésticos.
En ese contexto, el INDEC advirtió que la producción de aparatos de uso doméstico cayó 39,7% interanual en noviembre, impulsada principalmente por una menor fabricación de heladeras, freezers y lavarropas. De acuerdo con el organismo, el retroceso se explica por la debilidad de la demanda local y por el mayor ingreso de productos importados, factores que también fueron señalados por empresarios del sector textil e indumentaria como las principales causas del deterioro de la actividad.
Por su parte, en la industria automotriz, la pérdida de dinamismo se da pese al fuerte avance de los vehículos importados en el mercado interno. La menor producción responde, en gran medida, a la caída de la demanda externa, especialmente desde Brasil, principal destino de las exportaciones del sector. A esto se suma la creciente penetración de autos chinos en la región, un escenario que plantea nuevos desafíos para las industrias locales y profundiza la presión sobre la producción nacional.
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