La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) espera concluir 2017 con un crecimiento anual estimado de 1% en cantidades vendidas, pero alertó sobre el crecimiento superior a 30% de las importaciones y la necesidad de reforzar los controles contra el contrabando.
“En términos generales, todos los segmentos están presentando un buen desempeño” y la industria nacional “al haber resignado rentabilidad, incrementó los precios sólo 19% a pesar que sus costos de producción subieron 25%”, explicó su titular, Matías Furió.
“Esto fue posible -enfatizó- porque el juguete nacional es altamente competitivo gracias a que los industriales incorporaron tecnología para robotizar la producción y automatizar los procesos, obteniendo juguetes con precios accesibles, diseño y mayores niveles de seguridad”.
En este contexto, la cámara proyecta cerrar 2017 con un crecimiento del 1%, para lo cual se espera que las ventas de la temporada de fin de año terminen de impulsar el desempeño del sector.
Para promocionar la venta de productos nacionales, desde la CAIJ se destacó que las grandes superficies están realizando agresivas promociones con el objetivo de liquidar el stock de juegos y juguetes a partir de diferentes descuentos de hasta el 40% y hasta 6 cuotas sin interés.
Esta estrategia favorece las ventas de los juguetes de fabricación nacional a partir del acuerdo entre la entidad y la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), homologado en la Secretaría de Comercio del Ministerio de Producción.
El mismo dispone que 50% de los juguetes en góndola deben ser de industria nacional y, además, compromete a las grandes superficies a no importar productos que sustituyan a los de fabricación nacional.
El 90% de las importaciones son originarias de China, seguidas de Italia (2%) y Vietnam (1%), entre otros orígenes.
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