Oftalmólogos proponen incorporar la campimetría para detectar problemas de visión periférica, que pueden afectar la seguridad al conducir.
La visión no se limita únicamente a distinguir letras en un tablero a determinada distancia. También implica poder percibir el espacio que nos rodea y diferenciar correctamente los colores. Por eso, especialistas plantean que el control del campo visual debería incorporarse a los exámenes necesarios para obtener o renovar la licencia de conducir, tal como ocurre en distintos países.
Hasta el momento, la mayoría de las evaluaciones oftalmológicas exigidas para tramitar o renovar el registro se enfocan principalmente en la agudeza visual, es decir, en la capacidad de reconocer letras, símbolos u objetos de frente y a una distancia determinada.
Sin embargo, los especialistas advierten que esta prueba por sí sola no alcanza para garantizar una conducción segura, ya que no permite detectar posibles dificultades en la visión periférica.
“Una persona puede distinguir perfectamente un cartel ubicado frente a ella y, al mismo tiempo, no advertir la presencia de un peatón, una bicicleta o un vehículo que se aproxima desde un costado”, señalaron desde CAMEOF. Según indicaron, las estadísticas internacionales muestran que el 55% de los pacientes mayores de 60 años que tuvieron un accidente de tránsito presentan alteraciones en el campo visual.
El campo visual representa todo aquello que una persona puede percibir mientras mantiene la mirada fija en un punto. Entre los dos ojos, permite alcanzar aproximadamente los 180 grados y resulta fundamental para identificar movimientos laterales, obstáculos y posibles peligros al circular.
Uno de los principales inconvenientes es que una gran cantidad de personas con problemas en el campo visual no advierte que tiene una dificultad hasta someterse a un examen específico, conocido como campimetría.
Las alteraciones pueden estar relacionadas con diferentes enfermedades y afecciones. Entre ellas se encuentran el glaucoma, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares, trastornos neurológicos, desprendimientos de retina y tumores cerebrales que comprometen las vías ópticas.
Además, cerca del 30% del cerebro está vinculado con el procesamiento de la visión, por lo que los patrones que aparecen en los defectos del campo visual pueden aportar información relevante para localizar determinadas lesiones.
El oftalmólogo será quien determine qué estudios necesita realizar cada paciente.
La frecuencia de los problemas campimétricos crece a medida que aumenta la edad y puede alcanzar aproximadamente al 15% de las personas mayores de 65 años. Precisamente en este grupo también aumenta el riesgo de sufrir accidentes de tránsito, especialmente cuando se conduce durante la noche.
Entre las patologías más relevantes se encuentra el glaucoma, una enfermedad que afecta el nervio óptico y puede provocar una pérdida progresiva del campo visual. Esta afección alcanza aproximadamente al 2% de las personas mayores de 40 años y puede llegar al 14% entre quienes superan los 60.
Ante estos datos, los especialistas consideran necesario sumar la campimetría a los controles de aptitud visual para conducir. Este estudio permite analizar con mayor precisión el campo de visión y detectar limitaciones que pueden pasar desapercibidas en un examen tradicional de agudeza visual.
En la actualidad existen dispositivos computarizados y sistemas con antiparras que permiten realizar este tipo de evaluación en pocos minutos y detectar posibles pérdidas en la visión periférica.
Los oftalmólogos también remarcan que las normas de tránsito contemplan no solamente la agudeza visual, sino también la amplitud del campo visual como uno de los aspectos relacionados con la aptitud para manejar.
Desde CAMEOF sostienen que el análisis del campo visual debería formar parte de una evaluación oftalmológica integral antes de renovar la licencia de conducir.
El objetivo, explican, no sería impedir que las personas conduzcan, sino detectar factores de riesgo y diagnosticar de manera temprana enfermedades que pueden permanecer ocultas durante mucho tiempo.
La incorporación de este examen podría aportar un doble beneficio: contribuir a la seguridad vial y permitir la detección precoz de patologías oftalmológicas y neurológicas.
En un escenario marcado por el aumento de la expectativa de vida y el envejecimiento de la población, los especialistas consideran que realizar controles oftalmológicos más completos puede ayudar a prevenir accidentes y mejorar las condiciones de seguridad al momento de renovar el registro.
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