El sol apareció de a ratos en un cielo gris que amenazó con chaparrones que sólo se registraron en algunas zonas y por la noche. Los turistas disfrutaron del mar, aunque inquietos por la amenaza de las molestas noctilucas.

MAR DEL PLATA (Enviado especial).- Otra jornada con el calor como principal característica de este nuevo año que empieza a tomar ritmo al compás de las vacaciones de los muchos turistas que llegaron a Mar del Plata. Es cierto que las nubes, en varios sectores grises y con gestos amenazantes, también tuvieron un papel protagónico, compartido con las ráfagas de un viento que, rotando del Oeste al Sudoeste y al Sur sobre el final del día, sigue presente en estos primeros días del mes.

Unos 27 grados a media mañana, prometieron una tarde bien cálida; sin embargo, el termómetro subió apenas un par de grados más, con una sensación térmica que acarició los 31. No fue una jornada sofocante, pero sí por demás agradable para salir temprano en busca de la playa y, por supuesto, para disfrutar del mar que ofrece una temperatura muy agradable de sus aguas. "Primero parece fresca -dice Angélica de Adrogué mientras se refresca entre las olas- pero enseguida se aclimatás y te da ganas de quedarte un rato largo entre las olas".

Las distintas playas de Mar del Plata ofrecen alternativas muy variadas a la hora de disfrutar del mar: desde sectores con olas altas propicias para el surf y, por qué no, los barrenadores que usan los más pequeños, hasta las más calmas donde la instalación de murallones artificiales además de ganar metros de arena logran frenar la fuerza de las olas y hasta la profundidad.

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De hecho, en el complejo Punta Mogotes, a lo largo de sus más de dos kilómetros de playa, uno puede ir advirtiendo las diferencias que ofrece la geografía. Entonces, allá sobre el balneario 24 (el más cercano al Puerto) los más chicos encuentran una zona de canaletas que, a cierta hora, se transforman en piletones tranquilos con olas muy pequeñas. En otras partes, más para el lado de Waikiki, las condiciones son ideales para los que buscan desafíos intensos de los que ofrecen revolcones.

La mayor preocupación, llegada por el boca a boca que transmitía lo que ocurría en otras ciudades ubicadas más al norte en la franja costera, eran las noctilucas, también llamadas tapiocas. La gran mayoría de los turistas, sobre todo los habitué de Mar del Plata, al escuchar estos nombres reaccionan con la misma cara de incertidumbre y una pregunta común: "¿Y eso qué es?" Otros, los que alguna vez veranearon en Villa Gesell o San Bernardo, por ejemplo, saben perfectamente de qué se trata. Las noctilucas son unos pequeños organismos gelatinosos, parientes directos de las conocidas aguavivas, pero de un tamaño muy inferior. "Son como granos de arroz -grafica Cecilia, con varias temporadas de verano en Gesell- si pasás la mano de lado a lado por abajo del agua, podés sentirlas como si fueran piedritas flotando en el agua". A la vista son imperceptibles, pero como están provistas de pequeños tentáculos, provocan algunas heridas menores en las zonas más sensibles del cuerpo (axilas, ojos, entrepierna) con ardores que sin llegar a ser intensos, pueden volverse bastante molestos, especialmente para los niños.

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Los canales de televisión, en las últimas horas, hablaron de "una invasión de tapiocas en Pinamar y Villa Gesell", y como la corriente marina de las últimas horas fue mayormente hacia el sur, se empezó a barajar la chance de que estas indeseables criaturas llegaran hasta las costas marplatenses. De hecho, un relevamiento de POPULAR, pudo constatar la existencia de algunos ejemplares de noctilucas en las aguas de Playa Grande. Pero como por el momento fueron muy pocas las noctilucas detectadas, aún no se han transformado en una molestia.

Las noctilucas o tapiocas, prosperan y llegan a las playas favorecidas por el viento norte, uno de los que más ha soplado desde fin de año.

En enero del año pasado, en el fin de semana del 23, una masiva invasión de esta mini-medusas azotó las aguas de Villa Gesell ahuyentando casi por completo a los turistas del mar. María Laura y Sergio, de Ramos Mejía, recuerdan que "era tan molesto que decidimos adelantar nuestro regreso a casa... hacía mucho calor y no podíamos meternos al mar. Fue algo insoportable, espero que nunca se repita". Liriope tetraphylla, el nombre científico de la noctiluca, por ahora es sólo una amenaza para las playas de Mar del Plata. En este caso, el mejor remedio para su picadura, es el agua dulce.

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