Desde muy temprano los turistas salieron en busca de un lugar en la orilla. Otra jornada ideal para disfrutar al aire libre y entre las olas de un mar que tiene sus aguas templadas y, en varios sectores, muy cristalinas.

MAR DEL PLATA (Enviado especial).- Ahora sí, el verano abrió sus brazos de par en par para decir presente con su mejor cara en Mar del Plata y el resto de las ciudades balnearias de nuestra costa. En la continuidad de lo que fue un lunes impecable, con una noche estrellada, viento y con el termómetro clavado en los 20 grados, obligando a abandonar frazadas, remeras y medias para afrontar el descanso, la jornada de este martes fue aún más esplendorosa en cuanto a su oferta climática.

Ya a las 10 de la mañana, de un día brillante de sol, la temperatura era de 28 grados, como lo que se podía predecir, sin temor a equivocarnos, que los turistas vivirían una de las mejores tardes en lo que va del 2018. Y así fue.

Pero la gran mayoría no quiso esperar. Teniendo en cuenta las bondades de la noche previa, todos acomodaron sus planes para salir temprano rumbo a las playas; la idea de muchos, fue la de almorzar junto al mar. Algunos con la vianda correspondiente, otros apelando al recurso de "comprar algo cerca" y, los que más se cuidan, dependiendo de la fruta el yogur y el infaltable mate. En las playas del centro, en cambio, hubo muchos que aprovecharon que vivían cerca, para regresar al hogar de verano para comer, descansar un poco y regresar un rato después con las energías renovadas.

Los madrugadores, esos que pisan la arena allá por las 8 o 9 de la mañana, aseguran que "es la mejor hora para disfrutar de la playa". Esos van provistos del equipo matero y provisiones como para no pasar sobresaltos; en el otro extremos se ubican los adolescentes, que como le dan rienda suelta a su devoción por la noche, recién aparecen por la playa un rato después del mediodía: "Es que nos acostamos a las 7", cuenta Nahuel quien, al mismo tiempo, revela que Nicolás "siguió de largo... después del boliche se fue directo a la playa y se tiró a dormir ahí".

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Claro que, en cualquier caso (sueño tras una noche agitada o siesta reparadora después de comer) es imperioso buscar un lugar fresco, a la sombra y no olvidar la aplicación del protector solar. Incluso los que tienen la piel más curtida no deben ignorar esta recomendación, especialmente en las horas del mediodía, cuando el sol pega bien desde arriba. Los especialistas recomiendan mirar la sombra que uno mismo proyecta en el piso: cuando la misma no sea mayor a un metro, la exposición al sol se torna por demás peligrosa. Los rayos ultravioletas, en ese momento, tienen poca filtración por parte de la atmósfera y pueden generar severas lesiones.

La gente, en ese sentido, ha tomado mucha conciencia en los últimos tiempos y se advierte un mayor cuidad, incluso en los hombres, los habitualmente más reacios a estas precauciones cosmetológicas.

Si un agregado faltaba para que estos días de vacaciones se tornaran en perfectos, el mar le agregó a su permanente majestuosidad un par de factores que lo transforman, por estas horas, en imperdible: sus aguas están templadas y muy cristalinas, sobre todo en algunos sectores. "Parece el Caribe", le grita Ana María a su amiga, siendo que ninguna de las dos sabe ni dónde queda el Caribe. Pero es la manera de graficar su sensación de ingresar al agua sin reparos; "antes, cuando hacía tanto calor y me quería meter al mar, tardaba como cinco minutos en aclimatarme. Tenía que caminar en punta de pié y evitar las olas que venían muy frías. Ahora eso no pasa", dice Mariela.

Entonces, los niños primeros, grandes y chicos después, todos disfrutaron del mar durante varias horas. A eso de las 14, la temperatura ya había alcanzado los 32 grados y el viento que había dicho presente en la primera semana del año, se tomó un descanso, con lo que el verano explotaba calentando la arena al máximo (nadie podía andar sin ojotas) y cargaba al mar de visitantes: uno desafiando las olas, otros internándose para nadar más allá de las rompientes y muchos acercando las sillitas playeras a la orilla para leer el diario, tomar mates, conversar o simplemente disfrutar del paisaje refrescándose con la espuma.

Todo esto en el marco de playas muy concurridas. Si bien en las últimas horas bajó un poco la carga de público respecto al fin de semana en que se notó una presencia muy superior a la del año anterior, aún se advierte que hay una interesante cantidad de turistas en la ciudad, a los que se suman los residentes locales, también dispuestos a disfrutar de las bondades del clima y el atractivo de la playa.

Este panorama de día perfecto se mantuvo hasta bien entrada la tarde, cuando el sol se empezó a esconder y, sin embargo, como la brisa del viento no afectaba y la temperatura siguió siendo agradable, mucha gente estiró su descanso al aire libre. Los que andaban en auto o debían tomar colectivo para volver a sus hogares se justificaban diciendo: "ahora las calles son un caos, no se puede salir, quedémonos un rato más". Otros, directamente, aseguraban: "Esta es la mejor hora de la playa", recargaban el termo, mezclaban las barajas y largaban el desafío para tirar los reyes y armar un truco de seis.

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