La lección fue aprendida por la sabia reina: Diana pasó de ser un problema a un ejemplo a seguir por la casa real más famosa del mundo y...santo remedio: Isabel II recuperó el apoyo de sus súbditos.
Los Windsor han tenido que adaptarse a los tiempos y ha aprendido de los errores. Tanto, que se urdió una estrategia pro Diana que tuvo su punto culminante con la boda en 2011 de Guillermo, hijo mayor de Diana y Carlos, con Catalina Middleton.
La boda se trató de un enlace entre una pareja que llevaban juntos ocho años, que se querían y en el que la novia no era de sangre azul: exactamente, todo lo contrario de lo que ocurrió con los padres del novio treinta años antes, que apenas se conocían cuando se casaron y que resultó a todos los efectos un matrimonio concertado.
Además, tanto Guillermo como Enrique, su hermano pequeño, han seguido el ejemplo de su madre, a la que mencionan constantemente.