El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sembró polémica en su pais al manifestar en una entrevista que quitará los radares de control de velocidad en las rutas cuando finalicen los contratos con las empresas porque "son tragamonedas" que atentan contra "el placer de conducir".
En declaraciones recogidas por el medio UOL, el mandatario sentenció: “Una vez que se cumpla el contrato con los radares ya instalados en las rutas nacionales, no los vamos a renovar“.
A lo que argumentó: "Yo quiero que el pueblo brasileño tenga el placer de conducir“.
Para comenzar a cumplir con el objetivo, el máximo funcionario agregó que el ministro de Infraestructura de Brasil, Tarcisio de Freitas, negó la orden de instalar 8 mil radares nuevos.
"El radar instaló la idea de proteger la vida, pero es un tragamonedas. Cada año se recaudan millones en Brasil con esto, pero cuando usted le quita el dinero al pueblo, cuando se lo quita a un camionero, eso produce un aumento en las góndolas", aclaró sin tapujos.
De acuerdo al medio local Folha de Sao Paulo, su familia acumuló más de 40 multas por infracciones de tránsito en los últimos cinco años.
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