La agresión dejó a un hombre gravemente herido y desencadenó protestas que derivaron en incendios, destrozos y evacuaciones de familias en distintos puntos de Irlanda del Norte.
Un brutal ataque con cuchillo perpetrado por un sudanés, ocurrido en una calle de Belfast desató una nueva ola de disturbios en Irlanda del Norte, donde grupos de manifestantes contra los inmigrantes protagonizaron hechos de violencia que incluyeron incendios de vehículos, viviendas, ataques a propiedades y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
La víctima, identificada como Stephen Ogilvy, de unos 40 años, permanece internada en estado grave tras recibir heridas en los ojos, el cuello y la espalda. Según informaron las autoridades, perdió uno de sus ojos a raíz de la agresión.
Por el hecho fue acusado Hadi Alodid, un refugiado sudanés de 30 años, quien compareció este miércoles ante la Justicia bajo cargos de intento de asesinato.
La difusión masiva en redes sociales de un video del ataque generó una fuerte reacción pública. En las imágenes se observa cómo un hombre inmoviliza a otro en plena vía pública y lo ataca con un cuchillo, hasta que varios transeúntes intervienen y finalmente llega la policía.
Tras conocerse el caso, comenzaron manifestaciones en Belfast y otras ciudades de Irlanda del Norte. Mientras algunas concentraciones se desarrollaron sin incidentes, otras derivaron en episodios de extrema violencia.
En distintos barrios se registraron incendios intencionales de automóviles, un autobús y varias viviendas. Decenas de familias tuvieron que abandonar sus hogares de emergencia para escapar de las llamas.
Las escenas obligaron a una amplia intervención de los servicios de emergencia. Según la policía norirlandesa, entre las personas rescatadas había familias completas y hasta un bebé de apenas dos meses.
Testigos describieron momentos de caos y miedo. Algunos vecinos denunciaron que grupos encapuchados derribaron puertas y rompieron ventanas mientras avanzaban por las calles.
Las autoridades informaron además que varios de los ataques se concentraron en sectores con presencia de población migrante.
La familia de Ogilvy condenó los disturbios y sostuvo que las manifestaciones pacíficas son "la única vía para avanzar". También destacó "la valiosa contribución" que realizan muchos inmigrantes en el país.
Por su parte, dirigentes políticos británicos e irlandeses reclamaron el cese inmediato de la violencia. El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que "no hay justificación alguna para la violencia y los disturbios" y advirtió que quienes participaron o incitaron los ataques deberán responder ante la ley.
Hasta el momento, al menos tres personas fueron detenidas por los incidentes, mientras continúan las investigaciones sobre los hechos ocurridos durante las protestas.
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