La administración de Donald Trump autorizó de forma temporal la venta de petróleo iraní para contener el alza global de precios.
En medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, el gobierno de Donald Trump decidió flexibilizar su política de sanciones y autorizó de manera temporal la compra y venta de petróleo de Irán almacenado en buques, con el objetivo de contener el alza de los precios internacionales de combustible.
La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro, permitirá incorporar al mercado unos 140 millones de barriles de crudo que permanecían varados en el mar. Según explicó el secretario del área, Scott Bessent, la autorización regirá para cargamentos embarcados desde este viernes y se extenderá hasta el 19 de abril, aunque advirtió que Irán tendrá dificultades para acceder a los ingresos generados.
La decisión se inscribe en una serie de medidas adoptadas por Washington para amortiguar el impacto económico de la guerra, que incluye también la flexibilización temporal de sanciones al petróleo ruso y cambios regulatorios para facilitar el transporte de crudo dentro de Estados Unidos.
El trasfondo es el cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, bloqueada por Irán en respuesta a las acciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel. La interrupción del tránsito marítimo disparó los precios internacionales del petróleo y generó tensiones en los mercados.
En ese contexto, Trump fijó además una nueva postura respecto de una eventual intervención militar para garantizar la navegación en la zona. El mandatario sostuvo que su país solo actuará si sus aliados lo solicitan, al considerar que Estados Unidos no depende directamente de esa ruta.
“Si se nos pide, ayudaremos, pero no debería ser necesario”, afirmó, luego de que miembros de la OTAN descartaran sumarse a una coalición liderada por Washington para reabrir el estrecho.
Lejos de un escenario de distensión, el presidente estadounidense también rechazó la posibilidad de un alto el fuego y aseguró que su administración está “muy cerca” de alcanzar sus objetivos militares, entre ellos debilitar la capacidad defensiva iraní y evitar el desarrollo de un arma nuclear.
El impacto del conflicto ya se refleja en las variables económicas. El barril de Brent trepó hasta los 112 dólares, con un incremento superior al 50% desde el inicio de la guerra, mientras que el precio de la gasolina en Estados Unidos oscila entre 3,8 y 4,2 dólares por galón, según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense. En paralelo, el índice S&P 500 registró una caída cercana al 1,5%.