La cotización alcanzó su nivel más alto desde julio, impulsada por los nuevos ataques y el temor a una interrupción del suministro global.
El petróleo volvió a dispararse y alcanzó nuevamente los US$100, en medio de la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán y los temores por la seguridad del tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz.
El Brent, crudo de referencia en Europa, avanzó este miércoles un 2,56% hasta los US$100,43 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 2,12% y llegó a US$95,01.
El salto en los precios se produce en un escenario de fuerte incertidumbre internacional. En lo que va de septiembre, el Brent acumula una suba cercana al 20% y regresó al nivel de los US$100 por primera vez desde el 23 de julio.
El conflicto entre Washington y Teherán volvió a recrudecer luego de una tregua que se extendió durante casi un mes. Desde fines de agosto se retomaron los ataques y la escalada militar volvió a poner en alerta a los mercados internacionales.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Cualquier interrupción o riesgo para el transporte marítimo podría generar nuevas presiones sobre el precio del crudo.
En las últimas horas, Estados Unidos lanzó ataques contra cinco buques petroleros iraníes, mientras que Teherán respondió con ataques contra dos buques y una base militar estadounidense en Jordania, además de otros ocho petroleros en el Golfo Pérsico.
El temor de los inversores es que la escalada continúe y termine afectando todavía más el abastecimiento energético mundial. En ese contexto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió: “Irán sigue intentando atacar buques de la Armada estadounidense, y cada vez que lo hagan o intenten hacerlo, perderán petroleros”.
La escalada militar también tuvo como escenario las aguas del Golfo Pérsico. Fuerzas estadounidenses destruyeron cinco buques petroleros iraníes en represalia por ataques del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) contra embarcaciones de guerra de Estados Unidos.
Según el Comando Central estadounidense, los tripulantes fueron advertidos para abandonar las embarcaciones antes de que fueran atacadas e inutilizadas. Los incidentes ocurrieron cerca de la isla iraní de Kharg, una zona estratégica para las exportaciones de petróleo.
Irán, por su parte, aseguró haber respondido con ataques contra dos buques estadounidenses y ocho petroleros en el Golfo. Además, el CGRI afirmó haber capturado un sumergible no tripulado estadounidense y confirmó un ataque con misiles contra una base militar de Estados Unidos en Al Azraq, Jordania.