
Dirigentes de todos los partidos políticos de Groenlandia difundieron un comunicado conjunto en el que repudiaron las amenazas del presidente de Estados Unidos, que volvió a insistir en la posibilidad de tomar el control de la isla “por las buenas o por las malas”.
Los líderes de los principales partidos políticos de Groenlandia expresaron un rechazo contundente a las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien volvió a plantear la posibilidad de que su país tome el control del territorio autónomo danés.
A través de un comunicado conjunto titulado “Estamos juntos como un pueblo”, los dirigentes locales afirmaron sin rodeos: “No queremos ser estadounidenses”.
En el documento, firmado por referentes de todo el arco político, los líderes subrayaron que el futuro de Groenlandia debe ser decidido exclusivamente por su población, en el marco del derecho internacional y del Estatuto de Autonomía de 2009, que reconoce el derecho a la autodeterminación mediante un referendo. Además, reclamaron que la Casa Blanca “deje de menospreciar” a la nación groenlandesa.
La declaración se conoció luego de que Trump asegurara en la Casa Blanca que Estados Unidos hará “algo” con Groenlandia “ya sea por las buenas o por las malas”, al advertir que no permitirá que Rusia o China ganen influencia en la isla ártica.
El mandatario incluso cuestionó la soberanía danesa sobre el territorio al señalar que “el hecho de que desembarcaran allí con un barco hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra”.
Pese a rechazar de plano cualquier intento de anexión, los dirigentes groenlandeses aclararon que mantienen su voluntad de cooperar con Estados Unidos y otros aliados occidentales en los planos diplomático y económico. Sin embargo, remarcaron que cualquier conversación sobre el destino del territorio debe tener como único interlocutor soberano al pueblo groenlandés.
“No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, señalaron los líderes de los cinco partidos con representación parlamentaria, incluido Pele Broberg, jefe del Naleraq, la segunda fuerza política de la isla y una de las más abiertas al diálogo con Washington. Aun así, Broberg insistió en que solo los groenlandeses pueden decidir su futuro, sin presiones externas ni interferencias.
La escalada discursiva de Trump generó inquietud no solo en Groenlandia, donde una encuesta reciente mostró que el 85 % de la población rechaza formar parte de Estados Unidos, sino también en Dinamarca. Según un sondeo de Voxmeter, casi cuatro de cada diez daneses creen que EE. UU. podría intentar tomar el control de la isla por la fuerza durante la presidencia de Trump.
“Tenemos miedo. Da miedo ver cuánta presión ha recaído sobre Groenlandia”, expresó a la televisión danesa TV2 una estudiante groenlandesa que vive en Dinamarca. En la misma línea, el redactor jefe del medio local Semitsaq, Masaana Egede, advirtió que la situación es tan tensa que “algunos groenlandeses no pueden dormir”.
Mientras tanto, el Gobierno danés y las autoridades de Groenlandia aguardan una reunión clave la próxima semana con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien sostuvo que la diplomacia sigue siendo la “primera opción” frente a una eventual intervención militar. En Copenhague, la primera ministra Mette Frederiksen evitó pronunciarse en los últimos días, luego de haber advertido que una invasión de un aliado pondría en jaque el futuro de la OTAN.