Una investigación preliminar sostiene que el copiloto que atacó al capitán del vuelo FZ1073 habría actuado por su cuenta y sin apoyo externo.
Una investigación preliminar de los organismos de seguridad de Israel determinó que el copiloto acusado de atacar al capitán de un vuelo de Flydubai con destino a Tel Aviv habría actuado por su cuenta, bajo la modalidad conocida como “lobo solitario”, mientras continúan las pesquisas para esclarecer sus motivaciones y determinar cómo consiguió superar los controles previos.
El episodio ocurrió el miércoles pasado en el vuelo FZ1073, que había partido de Dubái rumbo a Tel Aviv con más de 170 personas a bordo y terminó realizando un aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudita.
El sospechoso fue identificado como Hamam al-Hammami, un ciudadano omaní de 29 años que se desempeñaba como copiloto. Según las autoridades de Emiratos Árabes Unidos, durante el vuelo atacó al capitán, Smit Machchhar, con un hacha de emergencia disponible en la cabina.
Pese a resultar herido, el comandante consiguió abrir la puerta de la cabina, lo que permitió que integrantes de la tripulación y pasajeros intervinieran y redujeran al atacante. Otros pilotos de Flydubai que viajaban en el avión lograron tomar el control de la aeronave y desviarla hacia territorio saudita.
La investigación israelí comenzó inmediatamente después del incidente y todavía permanece abierta. Las primeras conclusiones apuntan a que al-Hammami habría actuado sin apoyo externo, aunque los investigadores continúan analizando todas las hipótesis.
Esa línea de investigación aparece después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuara una posible participación de Irán y advirtiera sobre eventuales represalias si se comprobaba una conexión. Hasta el momento no se conocieron pruebas que vinculen a Teherán con lo sucedido.
El caso, además, abrió fuertes interrogantes sobre los controles aplicados a las tripulaciones de vuelos extranjeros con destino a Israel. Al-Hammami es ciudadano de Omán, país que no mantiene relaciones diplomáticas con Israel, y distintas informaciones señalaron que había antecedentes que podrían haber encendido alertas sobre su perfil.
Ante las repercusiones, el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó una revisión exhaustiva de los parámetros de seguridad aplicados a la aviación civil extranjera. Encargó al jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Shmuel Ben-Ezra, la designación de un responsable que examine los mecanismos vigentes y las eventuales fallas que permitieron el episodio.
La decisión se conoció mientras medios israelíes ponían bajo la lupa el funcionamiento de los organismos responsables de supervisar a pilotos y tripulaciones extranjeras.
El ataque también reavivó el debate internacional sobre las amenazas internas en los aviones. Los protocolos reforzados después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 concentraron buena parte de los esfuerzos en impedir el ingreso de atacantes a las cabinas, mientras que el episodio del FZ1073 volvió a poner el foco sobre los riesgos que pueden originarse dentro de las propias tripulaciones.
Mientras avanzan las investigaciones en distintos países, las autoridades intentan reconstruir los antecedentes del copiloto y establecer si existieron señales que permitieran anticipar el ataque.
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