
La CIAF detectó muescas en ruedas y deformaciones en los rieles, que apuntan a una fractura previa como detonante del descarrilamiento.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) entregó un informe preliminar sobre el choque de trenes en España, que dejó 45 víctimas fatales. Según los peritos, con la información disponible, la hipótesis más consistente es que existiera una fractura del carril antes del paso del tren Iryo, lo que habría desencadenado el posterior descarrilamiento.
Durante la inspección del tren Iryo, la CIAF detectó “muescas en la banda de rodadura de las ruedas del lado derecho de los coches 2, 3, 4 y 5. Las muescas están presentes en todas las ruedas correspondientes a los ejes impares de estos coches”. Este hallazgo orientó la investigación hacia la vía.
La CIAF indicó que las muescas presentan “un patrón uniforme en los coches 2, 3 y 4 y son compatibles con un impacto en la cabeza del carril”. Estos indicios refuerzan la tesis de una fractura del carril como origen del accidente y motivaron la comparación visual entre llantas y la sección rota.
“Estas muescas en las ruedas y la deformación observada en el carril son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado: al estar interrumpida la continuidad del carril, la parte anterior a la rotura recibiría inicialmente el peso total de la rueda, provocando que esa parte del carril descendiese levemente”, informaron los investigadores.
Además, la comisión observó que solo las ruedas de los ejes impares mostraron muescas. “La primera rueda de cada bogie recibiese el impacto de la cabeza del carril fracturado”, explicaron, lo que justificaría por qué la segunda rueda no sufrió igual daño: a 200 km/h, la separación entre impactos es de unas tres centésimas de segundo.
Según la CIAF, el coche 6 habría sido el primero en descarrilar. Las muescas del coche 5 muestran “una marca en la zona exterior de la banda de rodadura, compatible con un impacto contra la cabeza de carril en una posición de no continuidad con la zona previa a la fractura”. En el lugar del siniestro, el carril estaba volcado y con huellas que confirman la hipótesis.
La investigación también detectó muescas con patrón geométrico compatible en tres trenes que pasaron por Adamuz antes del accidente, ampliando el foco temporal. Óscar Puente declaró: “Tiene que ser algo que ha sucedido en minutos y que en minutos se ha convertido en lo suficiente como para hacer descarrilar un tren, si es que es la vía”.