El primer ministro de Israel vinculó sus dichos a la lógica del poder en la guerra e irán respondió con duras acusaciones en medio de la escalada bélica.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, desató una fuerte polémica internacional tras afirmar que “Jesucristo no tiene ventaja sobre Gengis Kan” al reflexionar sobre el rol de la fuerza en la historia, y sus declaraciones generaron una inmediata respuesta del gobierno de Irán, que lo calificó como “criminal de guerra”.
El planteo del líder israelí fue durante una declaración en medio del conflicto en Medio Oriente, donde defendió "la necesidad de actuar con contundencia frente a los adversarios". Según sostuvo, "la historia demuestra que la fuerza y la capacidad de imponerse prevalecen sobre la moderación".
Durante su exposición, Netanyahu aseguró que “si eres lo bastante fuerte, despiadado y poderoso, el mal vence al bien”, y planteó que "las democracias deben actuar antes de que las amenazas se consoliden". En ese marco, justificó una postura más agresiva frente a enemigos estratégicos.
Las declaraciones provocaron una rápida reacción desde Teherán, donde el canciller iraní, Abbas Araghchi, cuestionó los dichos y los calificó como “notables” proveniendo de alguien que depende del respaldo de sectores cristianos en Estados Unidos.
El funcionario también criticó la mención a Gengis Kan, al considerarlo responsable de masacres históricas, y vinculó esa referencia con lo que describió como el accionar actual del gobierno israelí.
El cruce ocurre en medio de una escalada militar iniciada el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra territorio iraní con el objetivo declarado de neutralizar amenazas estratégicas.
Desde entonces, el conflicto se amplió con represalias de Irán, que lanzó oleadas de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región. También se registraron ataques a instalaciones energéticas vinculadas a intereses de Washington.
Las autoridades iraníes informaron que más de 1.300 civiles murieron desde el inicio de las hostilidades, junto con la destrucción de infraestructura clave, viviendas y centros de salud.
En paralelo, Teherán avanzó con el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que provocó un fuerte impacto en los mercados energéticos.
En este escenario, las declaraciones de Netanyahu sumaron tensión política a un conflicto que ya tiene alcance regional y consecuencias globales en materia de seguridad y economía.
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