Los efectivos iniciaron operativos para poner fin a las protestas en la capital y otros puntos del país. Hubo enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes. La advertencia del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Las fuerzas de seguridad de Bolivia pusieron en marcha en las últimas horas la operación Corredor Humanitario, en busca de dispersar los bloqueos que mantienen cercada La Paz. Desde el gobierno de Rodrigo Paz Pereira afirmaron que hay grupos radicalizados con "propósitos estrictamente políticos" en medio de las protestas.
El operativo policial y militar comenzó cuando los efectivos lograron levantar varios puntos de bloqueo en rutas estratégicas y habilitar el paso de camiones con alimentos, combustible y otros suministros hacia La Paz y El Alto. Sin embargo, con el avance de la jornada del sábado, los manifestantes retomaron las medidas de presión.
Las protestas son encabezadas por la Central Obrera Bolivia (COB), el principal sindicato nacional, y el movimiento indígena de Los Ponchos Rojos, formado por campesinos y obreros. También tiene un papel destacado la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) de La Paz.
De acuerdo con el diario La Razón, se reactivaron los bloqueos en la zona sur de la capital boliviana y El Alto. Hasta el momento, hay 22 cortes de rutas y caminos en el país, de los cuales 18 se registran en el departamento de La Paz, tres en Oruro y uno en Santa Cruz, en el municipio de San Julián.
En La Paz, una de sus principales avenidas fue escenario de enfrentamientos entre policías y manifestantes durante el operativo para despejar el bloqueo.
En medio del clima tenso, la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP) reclamó a las autoridades gubernamentales e instituciones que gestionen con urgencia una pausa y ayuda humanitaria para 1.200 transportistas que permanecen varados hace más de 12 días en la carretera entre La Paz, Oruro y Tambo Quemado.
Desde principios de este mes, miles de obreros, campesinos, maestros de escuela, indígenas y transportistas exigen aumentos salariales, estabilización de la economía, la no privatización de empresas e, incluso, la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, que asumió el cargo hace seis meses.
El oficialismo acusa a partidarios del expresidente Evo Morales (2006-2019) de estar detrás de las manifestaciones. “Las demandas reivindicativas han sido atendidas en gran medida conforme a la realidad, pero hay fuerzas oscuras que buscan desestabilizar la democracia”, dijo el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, en referencia a Morales.
Mientras sus adversarios política le reprochan su lenta respuesta ante la peor crisis de los últimos 40 años en el país, Paz Pereira lanzó un advertencia y señaló que “aquellos que están buscando destrozar la democracia irán a la cárcel”.