La cifra de víctimas mortales del poderoso terremoto registrado el martes pasado en el centro de México subió a 273, informó la Secretaría de Gobernación, mientras que los desaparecidos superan el centenar.
En un balance preliminar de los muertos en el sismo de magnitud 7,1 en la escala de Richter, la institución detalló que hay “273 fallecidos: 137 en la Ciudad de México, 73 en Morelos, 43 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca”.
La cifra de víctimas “está en constante modificación, ya que la labor de rescate y remoción de escombros continúa”, destacó Gobernación en un comunicado en el que aseguró que “la maquinaria sólo se está utilizando en labores de limpieza y no en estructuras colapsadas”.
El secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, dijo que los desaparecidos son un “poquito más de cien” entre la capital y los estados de Morelos, Puebla, México, Guerrero y Oaxaca.
La búsqueda “no va a parar hasta lograr la localización y el rescate de estas personas que muy posiblemente están entre los escombros”, dijo el ministro, quien admitió que la lluvia de las últimas horas no está ayudando mucho.
En una entrevista con una emisora de radio, Osorio explicó que una vez pasada la fase de la emergencia, se procederá a levantar un censo “casa por casa” de los daños provocados por el sismo.
Después de esa etapa, se procederá a retirar todo el escombro, una labor que requerirá de varias semanas porque “son miles de toneladas”, y luego arrancará la fase de la reconstrucción.
“En este momento, lo más importante es poner a salvo a toda la población”, insistió Osorio, al aludir a la gran cantidad de inmuebles que resultaron gravemente dañados por el movimiento telúrico tanto en la capital como en los estados cercanos.
Una emoción agridulce invade a decenas de rescatistas que por dos días laboraron sin tregua en el rescate de personas atrapadas en un taller mecánico, al sur de la capital mexicana. Al despuntar la tarde, concluyó la labor de los brigadistas con dos muertos, y una joven herida de 17 años que podría perder las piernas.
El inmueble de dos niveles, en la calle Santa Ana, casi esquina con Escuela Naval, en el barrio San Francisco Culhuacán, sureste de la capital, era compartido también por una tienda de componentes automotrices.
En la parte superior había dos apartamentos, uno deshabitado y el otro donde vivía una persona discapacitada de 55 años, cuidada por una enfermera. Ambas murieron pues no alcanzaron a salir tras el movimiento telúrico de 7,1 grados en la escala de Richter que sacudió a la capital.
Otros dos trabajadores del taller mecánico tuvieron mejor suerte y pudieron ponerse rápidamente a salvo.
La empleada de limpieza de 17 años, cuyo nombre se desconoce, fue rescatada viva entre los escombros pero presentaba fracturas múltiples, sobre todo en las piernas, donde había quedado prensada por una gruesa losa.
“Está viva, pero delicada, y se le atiende en el hospital de la Marina, donde fue operada el mismo día, con lesiones en piernas por la presión del concreto. Ayer la volvieron a operar, porque podría perder las piernas”, dijo a la prensa Bernardo Montaño.