El gravamen del 2% a servicios digitales, vigente desde 2020 y con fuerte impacto en firmas como Google, Amazon y Meta, reabre tensiones comerciales entre Washington y Londres.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que impondrá aranceles al Reino Unido si no elimina su tasa sobre servicios digitales, un impuesto que grava a grandes empresas tecnológicas y que afecta principalmente a compañías estadounidenses.
La amenaza fue formulada desde el Despacho Oval, donde Trump aseguró que su gobierno podría responder “muy fácilmente” con un arancel significativo si Londres mantiene el tributo, elevando la tensión en torno a la regulación fiscal del sector digital.
El impuesto británico, conocido como tasa sobre servicios digitales, fue introducido el 1 de abril de 2020 y establece un gravamen del 2% sobre los ingresos generados por plataformas digitales que obtienen valor de usuarios en el Reino Unido.
La medida se aplica a empresas con ingresos globales superiores a 500 millones de libras y al menos 25 millones provenientes del mercado británico, un umbral que deja dentro del esquema a los principales actores del ecosistema tecnológico global.
Según datos oficiales de la Hacienda británica, el impuesto recaudó 944 millones de libras en el ejercicio 2025-2026, lo que equivale a unos 1.100 millones de euros y representa un crecimiento del 17% respecto del año anterior.
El gobierno británico sostiene que se trata de una herramienta transitoria, diseñada a la espera de un acuerdo internacional que redefina la tributación de las multinacionales digitales, una negociación que aún no logró avances concretos.
Desde Washington, Trump cuestionó el enfoque del impuesto y lo calificó como "una medida dirigida contra empresas estadounidenses", argumentando que varios países buscan “aprovecharse” de las principales compañías tecnológicas del mundo. También anticipó que cualquier respuesta arancelaria buscaría superar lo recaudado por el Reino Unido mediante el tributo, lo que abre la puerta a un nuevo frente de conflicto comercial entre ambos países.
El caso británico no es aislado. Países como Francia, España, Italia y Austria implementaron esquemas similares, mientras que la Unión Europea avanzó con regulaciones más amplias para limitar el poder de mercado de las grandes plataformas digitales.
Además, una filtración surgida en Estados Unidos de este viernes, el orden diplomático alrededor de la cuestión Malvinas podria cambiar y generó repercusiones tanto en Buenos Aires como en Londres. Documentos internos del Pentágono, indican que la administración de Donald Trump evaluaría revisar su tradicional respaldo a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas como parte de una respuesta política a desacuerdos con aliados occidentales por la guerra con Irán.