A más de seis años de ocurrido el crimen de un cabo de la Policía Federal Argentina, durante un robo a la vivienda en su familia en la localidad de Isidro Casanova, se inicia el juicio contra el único imputado de la banda que cometió ese asalto y posterior homicidio, pese a que eran cinco los que cometieron el hecho. El debate comienza luego de una serie de dilaciones, producto de cuestiones burocráticas y administrativas y en medio de la polémica por la acusación a otro de los sujetos sindicados como participantes del ataque, quien fuera reconocido por testigos, pero al demorarse su pedido de detención, cuando fueron a buscarlo ya había escapado.
Hoy y mañana se desarrollarán las jornadas de testimoniales, mientras que para el miércoles están previstos los alegatos de las partes ante el Tribunal Oral Criminal Nº 2 de La Matanza, en el debate que tiene como acusado a Walter Sebastián Gualtieri (de 23 años), quien afronta el cargo de “homicidio calificado”, del que resultara víctima Néstor Alejandro Valdez, por entonces cumpliendo funciones en la comisaría 2ª de la Policía Federal. Del resto de los ladrones se sabe que fueron otros tres hombres y una mujer, que la mayoría están identificados, pero por defectos de la investigación o carencia de pruebas todavía no fueron detenidos. En consecuencia, de no surgir novedades al respecto durante este juicio, las imputaciones contra estos quedarán para más adelante.
Cabe recordar que en la noche del 16 de enero de 2012, la familia Valdez Campos sufrió un asalto en su domicilio de Isidro Casanova, a la que ingresaron cinco desconocidos, portando armas de fuego, quienes buscaban una suma de dinero, que los dueños de casa no tenían. En medio de agresiones a todos los presentes, que fueron golpeados, obligados a tirarse al piso y maniatados, en forma casual, uno de los sujetos descubrió la gorra policial del cabo, que estaba guardada en un mueble y allí decidieron matarlo por su condición de miembro de la fuerza de seguridad.
Al advertir la situación, Néstor Alejandro Valdez (de entonces 31 años) intentó resistirse, forcejeó con uno de los intrusos, pero recibió varios impactos que resultaron mortales, al mismo tiempo que los ladrones escaparon con su arma reglamentaria y algunos objetos de valor, sin que pudieran ser localizados.
No obstante, un robo y crimen ocurrido en la ciudad entrerriana de Colón fue atribuido a la misma banda, ya que las pericias comprobaron que usaron armas similares, aunque más tarde todos los implicados resultaron liberados. De todas maneras, Gualtiri fue detenido por otro hecho delictivo registrado en Gregorio de Laferrere, por el que ya fue condenado y es por ello que llega preso este juicio, donde podría recibir otra dura sentencia de varios años más de cárcel.
Norma Campos, la madre del cabo asesinado, espera que el proceso termine con la correspondiente condena, luego de aquella “inexplicable” postergación cuando iba a concretarse en noviembre de 2017 (se aplazó por el pedido de la defensa y el fiscal de juicio, quienes no habían leído la causa), mientras tanto sigue con su lucha “hasta que todos los que actuaron en el crimen de mi hijo sean detenidos y paguen por lo que hicieron”.
Al respecto, la mujer contó que “en diciembre se hizo un reconocimiento a uno de los cómplices de Gualtieri y a través de nuestros abogados (Walter Fildaldo y Domingo Loto) se pidió la detención, pero el fiscal José Luis Marotto no solicitó el allanamiento a la vivienda de San Justo donde residía y cuando el juez de Garantías Fernando Pino Guevara lo ordenó, ya no lo encontraron. Era obvio que iba a escaparse, como ya pasó muchas veces con todos los sospechosos a lo largo de estos más de seis años de una investigación con muchas irregularidades”.
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