El autor del asesinato a Ian Cabrera, había sido votado por sus compañeros como el mejor del curso. Tanto docentes como estudiantes aseguran que nadie anticipaba una tragedia de este tipo.
El adolescente de 15 años que asesinó a escopetazos a Ian Cabrera en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, había sido elegido como mejor compañero de su curso a fines de 2025. La distinción, otorgada por votación entre alumnos, profundizó la conmoción en la comunidad educativa, que aún no logra explicar lo ocurrido.
El ataque se produjo este lunes por la mañana en la Escuela “Mariano Moreno”, cuando el estudiante ingresó armado con una escopeta perteneciente a su abuelo y abrió fuego dentro del establecimiento. Tras el hecho, fue reducido y permanece institucionalizado, mientras avanza la investigación.
“Lo votaron porque lo quieren todos, a nadie le sorprendió que resultara electo, por eso no podemos creer que haya pasado esto, es una tragedia que nadie podía imaginar”, expresaron docentes del establecimiento, en declaraciones a la prensa, todavía atravesados por la incredulidad. La elección del alumno como mejor compañero había sido reciente y reflejaba, según indicaron, la valoración positiva que tenía entre sus pares.
Luego del ataque, varios de los estudiantes que habían compartido el aula con el agresor se refugiaron juntos en la casa de una compañera cercana a la escuela. “Estuvieron varias horas juntos, completamente impactados. Nadie se esperaba esto y menos los compañeros. Todavía no pueden entender cómo fue que pasó esto, y va a ser muy difícil para esos chicos volver a la escuela”, relató una docente.
Otra profesora describió el impacto emocional que dejó el episodio en la comunidad educativa: “Desde ya que la peor parte de todo esto se la llevó Ian y toda su familia, pero también es muy doloroso para los compañeros del chico que disparó, que están confundidos, desolados, angustiados”. Al día siguiente, los alumnos participaron de una reunión con psicólogos organizada por autoridades educativas.
Desde la institución aseguraron que no existían antecedentes que anticiparan una situación de este tipo. “El equipo docente no había recibido ninguna comunicación institucional que hiciera referencia a la salud mental o a un tratamiento psicológico del adolescente”, señalaron, al tiempo que descartaron episodios de bullying: “Pero si lo eligieron como al más querido del aula, ¿cómo va a haber bullying detrás de eso?”.
El momento del ataque fue reconstruido a partir de los testimonios de quienes estaban en la escuela. “Yo pensé que eran petardos. Cada tanto joroban con eso los chicos, qué se yo, se hace. ¿Cómo me iba a imaginar que eran tiros?”, contó una docente que se encontraba en la sala de profesores cuando comenzaron las detonaciones.
Otra profesora relató cómo reaccionó al advertir la gravedad de la situación: “Apenas entendimos lo que pasaba, abrimos la puerta de nuestra sala. Yo salí corriendo, le grité ‘¿qué estás haciendo? ¿qué estás haciendo? ¡pará, por favor pará!’ ”. La intervención de un docente resultó clave para reducir al agresor y evitar que el hecho tuviera consecuencias aún mayores.
El caos también se trasladó al momento de pedir ayuda. “Empecé a llamar al 911 y me pedían la dirección exacta de la escuela. Yo no me acordaba ni mi nombre en ese momento”, relató una de las profesoras, quien cuestionó la demora en la respuesta. Finalmente, la situación fue contenida con la intervención de fuerzas locales.
Las secuelas emocionales persisten entre quienes vivieron el ataque. “Ahora cuando estoy en un espacio cerrado pienso que de repente alguien puede abrir la puerta y empezar a disparar, y no voy a tener para dónde salir corriendo”, confesó una docente. Otra agregó: “Soñé que el tiroteo seguía. Era como que en vez de frenarse, nos moríamos muchos. Fue horrible”.
La comunidad de San Cristóbal continúa conmocionada por una tragedia que irrumpió sin señales previas claras y que dejó al descubierto el impacto duradero en estudiantes y docentes. Mientras la investigación avanza, el dolor por la muerte de Ian Cabrera y el desconcierto por lo ocurrido atraviesan a toda la ciudad.
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