Como la familia de la víctima era carenciada, a la madre le propuso pagarle para que la pequeña hiciera la limpieza tras el cierre del local. Pero la violó al menos en ocho oportunidades.

Un panadero fue condenado a 17 años de prisión por haber abusado sexualmente de una niña, de solo 11, en hecho ocurridos entre marzo y mayo de 2016, en un comercio del barrio porteño de Mataderos.

El fallo del Tribunal Oral Criminal Nº 3 recayó sobre Miguel Angel Parano (51), pese a que el fiscal Andrés Madrea había solicitado una pena de 19 años para este sujeto que, en la actualidad, se encuentra detenido en la cárcel de Marcos Paz.

Según la investigación, el hombre abusó por lo menos ocho veces de la nena, a la que luego amenazaba con hacerle daño tanto a ella, como a su familia. En consecuencia, los jueces lo hallaron culpable de los delitos de “abuso sexual con acceso carnal, reiterado en al menos ocho oportunidades, promoción de la corrupción cometida por medio de amenazas” y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil”.

De acuerdo a lo indicado por el portal Fiscales.gob.ar, “en noviembre de 2015, la madre de la víctima, vecina y clienta de la panadería, aceptó la propuesta que le había hecho Parano para que, por cien pesos, sus hijas fueran al negocio los sábados para realizar tareas de limpieza, cuando el local ya estaba cerrado. La familia atravesaba en ese momento muchas carencias económicas. Al segundo sábado, el hombre le dijo a la mujer que únicamente debía seguir asistiendo la víctima y no su hermana, que tenía 16 años”.

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Al cuarto fin de semana en que la niña asistía al negocio, el panadero la obligó -bajo amenazas- a que se desnudara y la abusó vía anal. Antes de que se retirara, volvió a advertirle que si no se quedaba en silencio, le iba a pasar algo a ella y a sus hermanos. Los hechos se repitieron los sábados de marzo, abril y mayo.

La situación se mantuvo hasta que el 17 de mayo, dos de las maestras de la víctima quisieron hablarle porque notaron que había bajado llamativamente su rendimiento escolar. Llorando, la niña les relató que el panadero al que ayudaba la tocaba, le pedía que le hiciera cosas y le ofrecía dinero por sexo.

Tanto el fiscal como los jueces valoraron el testimonio que la víctima brindó en Cámara Gesell ante una psicóloga del Cuerpo Médico Forense. La profesional destacó la “amplitud, seguridad y precisión” que tuvo la víctima al relatar lo sucedido como así también la coherencia. “Se trató, además, de un relato absolutamente creíble”, destacaron desde el Tribunal.

El fiscal Madrea resaltó que el testimonio de la víctima fue realizado con “valentía, claridad y sinceridad” y que era imposible que hubiera creado la situación de la nada y que hubiera engañado a los profesionales especializados en abuso y maltrato infantil.

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