Las compran bandas delictivas que disponen de 24 horas -hasta que la denuncia ingresa al sistema- para circular sin llamar la atención por la Ciudad y cometer desde asaltos a secuestros.

A partir de los controles electrónicos de patentes de automóviles en la Ciudad de Buenos Aires, que detectan al instante si el vehículo tiene pedido de captura, las bandas delictivas ahora compran chapas de rodados “legales”, y de esa manera pueden entrar a territorio porteño para cometer robos, entraderas o secuestros sin generar alertas.

Acerca del tema, el licenciado en Seguridad Pública, Luis Vicat, expresó: “El negocio del robo de patentes viene creciendo, porque las chapas son utilizadas para cometer diferentes ilícitos con vehículos robados que de esa manera no tienen ningún problema para circular sin resultar detectados por los radares de la Ciudad de Buenos Aires”.

Los hechos de robos de patentes de automóviles estacionados en la calle no paran de registrarse. “Cuando fui a subir a mi auto, estacionado en la vía pública, encontré las chapas dobladas. Claramente, las quisieron arrancar. Por algún motivo que desconozco, no lograron llevárselas. Luego, me dijeron que las chapas se venden a bandas que secuestras personas o salen a robar. Por eso necesitan blanquear los autos que utilizan. Pasan sin problemas los controles de radares”, dijo Fabián, quien ayer por la mañana tuvo la situación descripta con su rodado, en Isidro Casanova.

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“Una hipótesis posible es que la puesta en funcionamiento de los controles electrónicos que están por toda la Ciudad de Buenos Aires, que detectan patentes y de manera instantánea le avisan al sistema si hay pedido de captura, derivó en este fenómeno del robo de chapas. Es la única forma que tienen las bandas de entrar a territorio porteño para cometer diversos delitos”, dijo Vicat.

Asimismo, explicó que “las bandas saben que una vez que roban un juego de patentes, tienen un mínimo de 24 horas libres para robar, hasta que el propietario del auto realiza la denuncia por el faltante de las chapas y luego la causa ingresa al sistema”.

Se calcula que los ladrones de patentes facturan unos 1.000 pesos por cada juego robado. “Hacen un buen dinero por cada par que roban. Las pueden vender a las bandas que necesitan patentes para entrar a Capital Federal o bien a organizaciones que las utilizan para hacer mellizos, que son autos robados que se venden en el interior del país”, explicó el experto.

“Hay un caso paradigmático de autos mellizos frente a la Casa Rosada, cuando una mujer que manejaba un Fiat Duna se cruzó con un auto similar con el mismo número de patente del suyo. Puede ser un problema para el propietario de las patentes robadas. Hay que hacer la denuncia inmediata”, cerró Vicat.

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