El pontífice, que siempre mantuvo una fría relación con el presidente Macri, fue el artífice para que se concrete el acercamiento, según el Financial Times, que así interpretó al gesto de recibir a AF en el Vaticano.

No nos une el amor, sino el espanto. la famosa frase del poema de Jorge Luis Borges bien puede ser utilizada para explicar el interés del Papa en que hubiera un PJ unificado que compitiera con chances de derrotar al presidente Mauricio Macri, luego de que se conociera una nota del Financial Times que sindicó a Francisco como el factótum de la reconciliación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Hace unos días, el diario británico recordó la audiencia que el Papa concedió a Alberto Fernández y a otros dirigentes como el ex canciller brasileño Celso Amorim, en agosto de 2018, a la que definió como "el momento decisivo en las cuatro décadas de carrera del hombre que muchos creen será el próximo presidente de Argentina, cuando tuvo un encuentro privado con Francisco".

El periódico citó a un "asesor cercano" a Fernández al observar: "Francisco alentó la reconciliación de Alberto con Cristina". Ese mensaje fue interpretado como "un paso clave en la unificación" de la oposición peronista, "luego de su humillante derrota en las elecciones de medio término de fines de 2017, que puede haber ayudado a pavimentar su camino de regreso al poder".

Relación distante

La fría relación que caracterizó a la presidencia de Macri con el Vaticano tiene su explicación: ambos líderes nunca empatizaron -ni siquiera cuando Bergoglio era atacado por el gobierno kirchnerista y el ex titular del xeneize administraba la Ciudad- y el Pontífice nunca acordó con el modelo macrista al que, en privado, tildaba de excluyente y cercano a los cánones neoliberales.

Desde hace años, la Iglesia argentina ha advertido por el aumento de la pobreza y la desigualdad, que también viene informando un órgano cercano a la institución como el Observatorio de Deuda Social de la UCA, con sus tradicionales relevamientos.

Ya no sólo eran las fotos que mostraban a un Francisco serio junto al presidente Macri: con el tiempo, las diferencias se hicieron evidentes por el rumbo que tomó el país.

Desaire clave

Y "la gota que rebalsó el vaso" fue la apertura del debate por la despenalización del aborto que alentó el Ejecutivo a comienzos del año pasado para retomar la agenda.

Ese proyecto, que aunque contó con la prescindencia del propio Macri y otros referentes de Cambiemos como la gobernadora María Eugenia Vidal, también rompió los lazos con los curas villeros. Desde entonces, no hubo vuelta atrás, por ejemplo, con el párroco de villa La Cárcova, "Pepe" Di Paola, muy cercano a Francisco.

Con todo, las conclusiones del Financial Times sorprendieron. No a todos. Un antiguo colaborador de Francisco fundamentó esta alianza entre el Papa y los referentes del PJ -más allá de que el propio Bergoglio simpatizaba con el peronismo a comienzos de los 70, cuando se vinculaba con cuadros de la organización Guardia de Hierro-, en una de las cuatro máximas de los jesuitas: "La unidad sobre el conflicto".

Bergoglio, jesuita al fin, pudo haber influido desde esta visión estratégica. "Es claro que al Papa le preocupa el grave deterioro económico y social. Pero no debe tomarse como un apoyo a una fórmula, sino un consejo (a Fernández) frente a una situación" particular, explicó la fuente consultada por este diario.

Fuentes eclesiásticas, en tanto, argumentaron que, si bien no hubo una "bajada de línea", como la registrada en las elecciones bonaerenses de 2015, cuando hubo obispados que le bajaron el pulgar a la postulación del entonces candidato a gobernador Aníbal Fernández, la crisis económica se ha hecho sentir fuerte en amplias zonas del Conurbano bonaerense, donde tallan los curas villeros.

Sí hubo una manifestación de apoyo, cercana a la realización de las PASO, de la Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos y la Familia del Episcopado a "todas las expresiones que defienden, cuidan y promueven las Dos Vidas".

Uno de los pocos referentes macristas con buen diálogo con el Vaticano, a poco de conocerse el "dedazo" de Cristina Kirchner para definir a su candidato a presidente, sostenía que Francisco no tenía "buena relación" con Alberto Fernández porque era el jefe de Gabinete cuando Sergio Massa, de acuerdo a la mirada bergogliana, intentó correr al entonces arzobispo porteño y que le valió la imposibilidad de tener una foto con el primer pontífice latinoamericano de la historia.

Evidentemente, este dirigente del PRO se quedó con una impresión errada. De hecho, Alberto, como quedó dicho anteriormente, pudo visitar al Papa, es cierto, sin que tuviera un estrecho vínculo con el morador de la Casa de Santa Marta.

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